Al abrir los ojos sabía que nada estaba bien, miré a mi alrededor y no pude encontrar alguna cosa familiar. Mi pecho se agitó cuando al alzar la vista me di cuenta que mis manos estaban amarradas sobre mi cabeza, además de que ya no llevaba la ropa con la que había salido está mañana. En su lugar usaba una bata blanca que apenas me cubría los muslos. Quería gritar aunque antes de hacerlo entendí que esto solo atraería la atención de mis captores, nadie podría escucharme más que ellos y antes de que supieran que estaba despierta tenía que idear un plan de escape. Sin embargo mis planes fueron frustrados por una asquerosa voz a mi lado. —Al fin despiertas belleza, estaba loco porque lo hicieras. El sujeto tocó mi mejilla ocasionando que me asqueara con su toque y me revolviera pa

