Dominik estaba parado en mi puerta como siempre lo hacía después de enterarse sobre Deva. Diariamente iba a buscarla junto con Diederik, su hermanito, Dante y Aithan, sus sobrinos, además del hermano menor de esa chica que lo rescató Aldric que obviamente era el mayor de todos con 13 años. —Entren, Deva te estaba esperando no ha dejado de hablar de ti —le dije suavemente a Dominik—, ¡Deva, papá ya está aquí! Los chicos entraron y se sentaron en el mueble hablando de videojuegos mientras Dominik me siguió hasta el espejo de la sala donde me chequeaba mi maquillaje. Podía sentir su mirada quemarme, haciendo que las manos me temblaran levemente. Hace dos semanas atrás desde que recuperó la memoria Dominik me hablaba, sí, pero era tan distante como podía. En estos momentos parecía

