El jet privado que pertenecía a Sebastián se deslizó hasta detenerse en la pista de aterrizaje, la puerta se abrió con un suave sonido mecánico y una escalera desplegable descendió hasta el suelo. Sebastián caminó con su porte distinguido vistiendo con una camisa polo y un pantalón casual, ambos en color n***o resaltando su imponente figura, observó el panorama con sus ojos ocultos bajo unas gafas de sol, después de algunos meses regresaba nuevamente al hogar de sus padres y aunque él siempre los visitaba tres o cuatro veces al año, esta vez se sintió diferente. Paris también caminó hacia la salida, mientras su vestido de un azul profundo se ondeaba suavemente con la brisa, eran más de las doce del día. Con un ligero nerviosismo Paris sostuvo su pequeño bolso de mano y bajó los escalon

