—Yo mataré a esa Christina —dijo Madi cuando Paris le habló por teléfono a su amiga para contarle lo que había ocurrido. Paris revisó las prendas en su armario y torció la boca, no creía que ahí hubiese algo completamente adecuado para presentarse ante la familia de Sebastián. —Alguien necesita poner a esa tipa en su sitio y yo felizmente podría hacerlo —manifestó Madi encogiendo su hombro al sentir los labios de Henry sobre su oreja. Madi se había escapado un momento a la casa de Henry, estaba sentada frente al piano de cola que Henry solía tocar y él se había inclinado para besarla desde su espalda. Paris sonrió, agradecía poder contar con Madi en todo momento, pero golpear a Christina en ese instante no era de mucha ayuda. —Da igual, yo iré con Sebas a conocer a su familia mientras e

