֍ Edward ֍ Di vueltas en repetidas ocasiones hasta que me di por vencido, el dolor en mi pecho no desaparecía, no era físico, me dolía el alma y no sabía cómo enfrentarlo. Finalmente me dirigí a la habitación de mi papá dándome por vencido. – ¿Pasa algo hijo? – pregunto girándome hacia mi mientras se acomodaba la corbata. – Papá... – me acerque y me puse a llorar sin poder contenerme más tiempo, el me abrazo de inmediato no pude resistir más aquel agobiante sentimiento y deje que el nudo que tenía en la garganta se convirtiera en lágrimas mientras le confesaba a mi padre que estaba enamorado de Valentina. Mi papá se mantuvo en silencio un largo rato hasta que me calme. – El dolor va a pasar – prometió mirándome a los ojos con cariño – se va a ser cada vez más leve y volverás a enam

