֍ Mohammed ֍ Las horas pasaron y Valentina no apareció, ni ella ni Santiago, ninguno respondía sus celulares, de hecho, los habían apagado así que no había como rastrearlos. Alonso, el hombre de confianza de Valentina no sabía dónde se podía encontrar ella y Santiago. Mael Lorens había movilizado a todos sus empleados en la búsqueda de su nieta, Oliver hizo lo mismo, incluso al ejército lo puso en movimiento, los padres de Santiago tampoco se quedaron quietos, todos temían que algo les hubiera pasado a ambos. La idea de que mi hija estuviera en problemas o que su vida corriera peligro, me aterraban y me sentía impotente al no poder hacer nada para encontrarla, aparte de movilizar a todos sus escoltas y personal de seguridad que trabajaban en cada una de sus propiedades. Mi hija y Santiago

