MI ESTÚPIDO HERMANASTRO. Capítulo 26. Cuando llegué al colegio Álex ya había llegado, estaba platicando con Mateo, tenía una cara como si no hubiese dormido nada. Lo miré con enojo, me imaginé que pasó la noche con Lorena y no podía con eso. Lo ignoré y seguí mi camino, lo mismo hice el resto del día, aunque sentía su mirada sobre mí. Luego de clases Katia me acompañó a la ginecóloga, empecé a cuidarme con la inyección, era mejor prevenir. Luego me dejé convencer por Katia para que la acompañara al otro extremo de la ciudad a buscar un vestido que vio en internet en un centro comercial, sólo estaba en ese lugar. Me insistió tanto al punto de hacer pucheros como una niña, quien le decía que no. —Nos demoramos mucho, está al otro lado de la ciudad —me quejé. —Por eso te quiero amiga

