MI ESTÚPIDO HERMANASTRO. Capítulo 15. Cuando desperté Álex estaba dormido en el mueble, ¿cómo es que ese arrogante podía verse tan guapo dormido? Respiré profundo regresando a mi realidad. No sabía que me dolía más, las marcas en mi cuerpo o la traición de Juan, yo lo quería de verdad, pero él solo quería tener sexo conmigo. Gracias a Álex no lograron lo que querían, ilógico, al parecer él siempre estaba en el lugar indicado para salvarme. Me quité la sábana y me subí la bata, estaba llena de moretones en los muslos, el abdomen incluso en el cuello, sentí asco de solo imaginar sus manos tocando mi cuerpo. Me bajé de la camilla y caminé hasta el baño, cerré la puerta, me recargué deslizándome por ella. Lloré porque tenía que sacar eso que tenía clavado en el pecho, ¿por qué mi vida e

