Isabella estaba sirviendo la segunda ronda de margaritas mientras Maca volvía por tercera vez del baño. —Tienes una vejiga diminuta, mujer —bromeó mi prima. —Estoy peor que cuando tomo cerveza —respondió Maca con una sonrisa y levantando la copa en sus manos y tomando un buen sorbo. Mi mente no había estado con las otras dos mujeres en el departamento, no había prestado ni la mitad de atención al final de la historia que contó Maca sobre su ex ni cuando Isabella habló de la pelea que tuvo esa tarde con Nacho. Mi mente seguía en ese llamado y ese maldito mensaje. Y con casa copa que salía se volvía más latente en mi interior. —Planeta tierra a Carolina —habló Maca mientras movía su mano cerca de mi rostro—. ¿Hay alguien ahí? —¿Qué pasaría si sabes que tu novio

