Ya era la mañana siguiente y yo me había encerrado en mi habitación como una pequeña niña cuando Chace se fue, solo saliendo para despedirme con mis ojos hinchados y mi nariz llena de mocos. —¿Qué fue lo que sucedió con ustedes dos? —preguntó mi prima una vez que me digné a salir. —Esto es más difícil de lo que pensé. —Tienes que estar de broma. ¿Sigue en pie eso de que no iré a ningún lado y él tampoco? —No lo sé, Isabella, todo es muy confuso, le pedí que se fuera ayer, debe estar de luto. Estoy segura que ahora piensa de que no lo quiero. —Entonces si te mintió. Quise cambiar el tema así que le pregunté sobre ayer. —¿Maca se enojó mucho porque no salí de mi habitación? —Mi prima levantó los hombros despreocupadamente. —Cuando nos fuimos a la mí

