EL REENCUENTRO.-
Mi nombre es Aris Elisa Jonhson Garner, tengo 16 años y quiero contarles como comenzó todo esta historia.
Entraré en contexto rápidamente;
Cuando yo tenía 14 años, Engels, mi hermano mayor, quien a su vez era mi mejor amigo murió tratando de salvarme.
Siempre vivía apresurada, o era por dormilona o porque a veces vivía caída del árbol, como Engels siempre me decía, era una chica muy despistada.
Un día iba caminando de prisa pero distraída en mi casa porque se me hacía tarde para ir al colegio, no me di cuenta que estaba en el comienzo de las escaleras y pise al vacío...cuando estaba por caer, mi hermano que iba subiendo se percató, sin pensarlo dos veces intentó ayudarme; subió corriendo hacia donde yo estaba y cayó conmigo; mientras caíamos por los escalones me abrazo fuerte con su cuerpo a modo de protección, me cubrió con su cuerpo para que yo no me lastimara, pero lo que no vio venir la muerte, en todo momento solo pensó en mi.
Pero un fuerte golpe en la cabeza lo hizo morir prácticamente al instante, y yo, yo no pude hacer nada por él, no pude ayudarlo.
Mi cabeza solo repetía sus palabras:
"NO ARIS, CUIDADO"...
Y luego lo último que logré escuchar de su boca.
"TE AMO HERMANITA"
Mis padres desde ese momento me culparon por lo sucedido, ya de por sí, era un hecho que me sentía responsable de su muerte, sí tan solo no me hubiese distraído, nada hubiera pasado.
Yo amaba a mi hermano, el era más que un hermano, él era mi persona favorita, mi mejor amigo. Luego de eso pensé que quien debió haber muerto era yo, no él, primero porque sabía que era la luz de los ojos de mis padres y segundo porque él tenía un futuro prometedor... Era inteligente y apasionado con lo que le gustaba, trabajaba en unos de los Periódicos más respetados de la ciudad y estaba próximo a recibir un ascenso, por eso mis padres me odiaban aún más, bueno en realidad mi padre, porque mi madre quedó sumida en una total depresión por la perdida de su hijo mayor.
Después de eso mi vida comenzó a ser un completo infierno; las golpizas se volvieron el pan de cada dia... Cada mínima cosa que hacia o cada cosa que mi hermana Aria inventara, porque sí tenia otra hermana mayor que yo por tres años, ella era otro motivo para que mi padre me maltratara tanto física como psicológicamente, día a día los golpes eran más fuertes, ver el odio con el que me miraba, hacía que me doliera el corazón, tenia en cuenta que había sido mi responsabilidad, y podía entender que estuviera dolido, pero lo que veía en sus ojos era el odio puro.
Muchas veces deseaba que me matara y acabara con nuestro sufrimiento.
Y hoy no fue la excepción.!
Estaba terminando una tarea del colegio cuando entró Aria a mi cuarto como todo el tiempo, ella se creía la dueña y señora de la casa porque mi madre no estaba en condiciones y mi padre la adoraba...
- Sabes que papá está por llegar? me dijeron que te vieron coqueteando con un chico en el colegio, y yo como buena hermana preocupada por tu reputación tuve que decirle a nuestro padre, - rió con sorna- . AHORA SI CREO QUE NO TE SALVAS, SOLO ESPERO QUE TU MUERTE SEA LENTA Y DOLOROSA.
Trague grueso, pero ya estaba agotada de mi vida del suplicio que vivía a diario, y de los moretones que cubrían siempre mi cuerpo, cosa que se había vuelto parte de mí; entonces respire profundo y la saqué de mi cuarto.
- Si me matan o no, no es tu puto problema sal de mi habitación ahora !
Cuando la escuché llorando con todo y teatro montado, decirle a papá que yo le había golpeado porque me había comentado que estuvo mal lo de la conversación cercana con el chico de mi salón.! ( por Dios como podría yo pegarle si era más alta que yo y mas corpuda)
Mi cuerpo temblaba de miedo pero ya quería que pasara, que Edward viniera y descargara todo su odio contra mi. Me senté en mi cama a esperar el golpe de la puerta al abrirse, pues así era todo el tiempo, al principio me resistía y le rogaba que no lo hiciera, pero llegó un punto en el que lo acepté, acepte mi destino.
-Eres lo peor que le ha pasado a esta familia, me avergüenzo de ti, de que lleves mi apellido, Estoy harto de ti, de tu presencia maldita cucaracha -saco su cinturón y comenzó a golpearme hasta que se quedó sin fuerzas. Sentí que mi cuerpo se iba desvaneciendo poco a poco, hasta que caí inconsciente.
Horas más tarde me desperté tirada en el suelo, con la ropa rasgada y con varias heridas en algunos lugares de mi cuerpo, no sé cuánto tiempo había pasado, solo veía por mi ventana que había anochecido. Me levanté como pude, limpié algunas de las heridas cambie mi ropa y me acosté en la cama; comencé a pensar que tan lejos podría llegar en mi estado, pero necesitaba huir, sino un día en serio no iba a despertar luego de otra golpiza, ésta sin duda había sido la peor... así que decidí escapar cuando todos estuvieran dormidos, no me iba a importar nada, ya no podía más, no sabía a donde iba a ir pero no podía quedarme más tiempo en esta casa, dónde me sentía tan sola después que murió Engels.
HORAS MAS TARDE.-
Eran aproximadamente las once de la noche, estaba muy asustada, salí como pude por la ventana de mi habitación, quejándome bajito del dolor, caminé descalza por el techo tratando de no hacer ruido, lo bueno de haber hecho gimnasia y ballet era el poder caminar punta en pie y poder equilibrar mis pasos.
Gracias al cielo nadie me vio, así que corrí como pude con el dolor de por medio, corrí muchísimo sin mirar atrás hasta darme cuenta que no sabía donde estaba, hacía frío, la noche mostraba su cara más oscura y comenzaba a llover, para mí mala suerte allí me di cuenta de que había escapado y no había llevado ni siquiera un abrigo. Seguí caminando abrazando mi cuerpo, me sentía desolada, sin ganas de nada, a los dieciséis años la vida me valía madre! Mi cuerpo lo sentía pesado y mis pasos eran lentos, estaba tan empapada que mis lagrimas se confundían con el agua que caía en mi cara. Pensaba en dónde podía esperar hasta que bajara la intensidad de la lluvia, sabía que si seguía así caería al suelo en cualquier momento, puesto que ya no tenía muchas fuerzas...
Pasaron varios vehículos pero ninguno se paraba para ayudarme por más señas que les hacía... luego de un rato, de repente a lo lejos debajo de la torrencial lluvia venía un auto, sin pensar en nada más esperé que se acercara, era ahora o nunca, me tire hacia el auto en movimiento; o se paraba o me atropellaba, era un riesgo que debía correr, me pare en medio de la calle y cerré los ojos con fuerzas a esperar lo que fuera, sentía que no me importaba, a los segundos sólo escuché el fuerte frenazo.
Bajó un hombre del auto, lo sabia por la silueta que se veía., de pronto sentí sus manos cálidas que tomaron mi cara, y un corrientazo placentero me sacudió.
No sabia si ya estaba alucinando.
El hombre comenzó a hablar un poco alterado;
- Niña, pe... pero qué haces? -solo pude susurrar por los nerviosa-
-Ayuda por favor. - su voz me pareció conocida, y lo era porque él me reconoció inmediatamente-
- A... ARIS? - dijo sorprendido, inmediatamente mi corazón se acelero de la forma en que solo él podía lograrlo-
Levante mi cara y mire su rostro y solo pude decir
-¿TU? -y me desvanecí en sus brazos-