ARIS. – Luego de terminar mi segunda ducha, me coloque un chándal y un suéter cómodo, deje mi cabello suelto porque estaba húmedo. Vi el reloj del teléfono y me percaté que eran un poco más de las siete y media de la noche. También divise varios mensajes de Mía y de Marck. Le respondí a mi amiga, pero preferí llamar a Marck; el teléfono sonó por varios segundos hasta que escuché su voz: - ¿Hola? - ¿Hola, buenas noches Marck, ¿Cómo vas? – Lo escucho sonreír- - Woow! Es un honor para mí escucharla, ¡estoy mucho mejor ahora! Te escribí hace un rato. - Si, por eso te llamo, discúlpame de nuevo por el domingo. Aun me siento apenada por plantarte. ¡Yo te hice la invitación, no debí haber faltado! - Son cosas que suceden Aris, a veces no tenemos control de las cosas, no podías decirle a tu

