POV: Mia Romano
Es un nuevo día, espero sea mejor que el de ayer. Estoy en la espera que llegue Fernando, mi padre me comentó que llegaría a las 8 de la mañana, me prepare lo antes posibles para estar lista para cuando llegue, además que también hoy viene mi enfermera espero sea muy linda, no quisiera correrla aunque ya me daría miedo quedarme sola con lo que paso ayer estoy consciente que necesito alguien, mi plan de hacer que Fernando renuncie lo comencé a descartar desde que me sentí a gusto estar con él aunque se que no se fijaría nunca en mi, mínimo tenerlo cerca me hace bien. Desperté contenta y emocionada de verlo el día de hoy. Escuchó pasos y se abre la puerta pero la sonrisa que tengo desaparece de forma inmediata.
—¿Qué hace ella aquí? —pregunto furiosa al ver a la enfermera que me abofeteó en el hospital
—¿Qué pasa? —pregunta mi tía en forma burlona —ayer tu padre te hablo referente a la enfermera que te cuidara las 24hrs y nos recomendó a Sofí —veo que mi tía la abraza y ella sonríe —la acaba de contratar tu papi, ella se quedara contigo las 24 horas del día para cuidarte y ayudar hacer las cosas que no puedes o sea todo —ambas se burlan —no queremos acabarnos la fortuna en colchones meados —Sofía se ríe del comentario de mi madre
—No, no quiero que ella me cuide —estoy enojada, frustrada —quiero que se vayan todos, salgan de mi habitación —comienzo a gritar de forma desesperada a punto de llorar
—Señorita cálmese por favor —la tipa da pasos y se acerca a mi —eso no lo hace bien en su condición —cuando se percata que mi tía y Fer no la ven sonríe, tiene una sonrisa maliciosa.
—¡No me toques! —comienzo a llorar desesperada —váyanse todos de mi habitación —comienzo a aventar todo lo que está a mi alrededor.
—Mia cálmate ¿Qué te pasa? Aún sigues molesta por lo de ayer —mi tía se acerca y me abofetea
—Señora, yo le recomiendo un sedante para que se tranquilice, la cuidare para que esté tranquila —veo que mi tía asiente, ella comienza a sacar de su maletín una jeringa
—Si perfecto, hace tiempo los doctores nos mandaban sedantes para la loca de mi sobrina —finge que llora y preocupación, se acerca a Fernando que se muestra sorprendido por lo que están haciendo —Entiendo que estés sorprendido muchacho pero ella no tiene remedio, deberías de hablar con Raymundo y aconsejarle que la encierre en un manicomio
—¡No, Fernando! No… —voy perdiendo fuerzas. Veo que él trata de acercarse
—Aléjate Fer, no me gustaría que te hiciera daño —él solo me observa
—Es por tu bien mi amor, tranquila. Todo estará bien —Fernando solo observa a mi tía y comienzo a sentirme cansada y la oscuridad llega a mi.
Después de un rato abro mis ojos y me percato de que ellos están hablando en mi habitación, me siento cansada, adormilada y con mucha sed. La odio, la odio pero no dejaré que ella se quede como la víctima.
—Mi padre no les paga para que vengan a platicar a una casa ajena sino para que me atiendan asi que no veo que hagan su trabajo —ambos me miran Fernando se pone de pie tratando de acercarse a mi pero ella lo detiene.
—Tranquilo, yo lo hago —lo toma de la mano, lo acaricia y me sonríe —¿Cómo te encuentras? —no quiero hablarle pero se que lo que trate de decirle a Fernando ella estará de por medio
—Tengo sed —ella se acerca me sirve un vaso de agua y me lo da, trata de tapar la vista de Fernando y me lo avienta en la ropa
—¡Cuidado! —ella me lanza una sonrisa burlona y yo me quedo callada, Fernando se pone de pie y se acerca a nosotras
—¿Qué pasó? ¿Estás bien? —la enfermera comienza a limpiarme fingiendo que es una excelente enfermera porque Fernando nos está viendo
—Ella está bien Fer, solo que se tiró el agua a propósito —la muy maldita finge llorar —tu viste como me trato cuando llegue —Fernando niega con su cabeza y me lanza una mirada fulminante, es natural que le crea más que ami porque yo lo trate de esa manera
—¿Te sientes capaz de hacer la terapia Mia? —pregunta Fernando en un tono tajante y aunque me sienta muy cansada asiento, no quiero que él se vaya —Perfecto, entonces comencemos a trabajar, que para eso tu padre me paga
Fer me carga y me lleva a una colchoneta que está en el piso de mi habitación con otros instrumentos y comienza hacerme masajes en mis piernas, observó como la estupida se le queda viendo a Fernando embobada, me siento celosa porque aunque no me lo confirme se que ellos dos tienen algo.
—¡Hey tú! Ve a la cocina y trae más agua, esa ya no la quiero —observó que pone los ojos en blanco y sale de la habitación dejándonos a Fer y a mí solos.
—Ya casi terminamos, ¿Cómo te sientes?
—Me siento muy cansada, ¿De qué sirven las terapias si nunca sentiré mis piernas?
—El hecho que no sientas tus piernas no quiere decir que no importan, recuerda que todo nuestro aparato está conectado y si no mantienes una movilidad pueden fallar otros órganos y puedes tener complicaciones, les pedí a tu papá que te hicieran otros estudios ¿te comentaron?
—Si, hoy tengo la cita —veo que asiente y me ayuda a llevarme a la silla
—Perfecto, mañana que venga los checo para saber cómo vamos con esa arritmia, necesito que tengas fuerzas para que puedas moverte por sí sola, no quiero que te pase lo de ayer también necesito que comas y mantenga una dieta específica para tu buen funcionamiento. ¿Qué dices?
—Esto no funcionara, no soy una persona positiva para que siga un ritmo, mejor no pierdas el tiempo conmigo porque no saldré de mi habitación, no voy a permitir que me hagan daño de nuevo, mejor toma tus cosas y sal de mi habitación —las lágrimas están por salir me siento enojada que alguien tan lindo no pueda fijarse en una parapléjica
—¡Hey tranquila! —pasa sus manos limpiando mis lágrimas —Vamos a tratar que esto funcione, yo estaré contigo. Me iré por el día de hoy pero mañana vengo, ¿Estarás bien? —acomoda mis piernas en la silla y toma una frazada para colocarla en mis piernas —debes de mantener con calor tus huesos —me regala una sonrisa —¿quieres que te ayude a bajar?
—Si, iremos a los estudios. Oye ¿te podría pedir un favor?
—Si, dime. ¿Qué pasa?
—¿Nos podrías acompañar? Lo que pasa es que mi padre ya está cansado, es el que me ayuda a cargar no quiero que se lastime, ayer le dolía mucho su espalda y se que es mi culpa —bajo mi rostro aunque se que es mentira pero no quiero que se vaya —entonces estaba pensando en si me ayudas a llevarme al hospital para hacer los estudios. —él sonríe y esa es la sonrisa que me enamora
—Claro que si te acompaño a tus estudios —sonrío porque esta batalla la gane yo, se inclina para tomar y cargarme, me recargo en su pecho y salimos de la habitación, observamos que la tipa viene subiendo por las escaleras con la jarra de agua que le pedí.
—¿Por qué te tardaste tanto? Ya no la quiero, llévatela y regrésate a la cocina —Me siento victoriosa al venir en los brazos de Fernando, la observo y me recargo en su pecho, puedo ver su mirada de odio que me lanza. Hablé con mi padre, le pedí que me dejara ir con Fernando a los estudios para que él siguiera trabajando y el muy gustoso aceptó.
Llegamos al hospital en donde me harán los estudios, Fernando ha sido muy paciente conmigo, me acompañó a todos los estudios y ha estado muy al pendiente sobre los resultados.
Después de los estudios nos dirigimos a casa. Fernando me pidió permiso para traer a su amigo, el chico que me atendió la última vez que estuve internada. Escucho que hablan sobre la escuela y unos apuntes, aunque no quiero llegar a mi casa, me siento a gusto aquí. Fer me sube a mi recamara, me acomoda y se despide de mí. Estoy concentrada en la pantalla cuando entra la idiota con vaso de agua y unas medicinas.
—Hola princesa de papi inútil, vengo a darte tus pastillas porque me enteré de que te estas pudriendo por dentro —ella comienza a reírse —¿Qué se siente no mover las piernas? —me da mi pastilla de mala manera y me avienta nuevamente el agua en mi rostro.
—¡Estúpida! —me limpio mi rostro —¿Qué te pasa? Si te das cuenta, tu y yo no somos iguales, trátame con respeto porque soy tu jefa —tomo mis medicinas y aviento la charola —limpia rápido que para eso te pagan, para atenderme y te sales al cuarto de servicio —le trueno los dedos. No me gusta tratar a las personas de servicio de esta manera pero ella sobrepasa mis límites.
—¡Qué estúpida eres! Sé muy bien lo que quieres hacer pero por más que quieras conquistar a Fernando es imposible, ¿Ya te viste? Eres una persona imposibilitada de darle felicidad además te odia y si está aquí es porque papi le imploró que cuidaran a su estorbo —cada palabra es como una daga para mi corazón, tengo ganas de llorar pero no se lo demostrare —¿Crees que Fernando andaría con una persona parapléjica? —se ríe —A Fer le gusta el deporte, correr, brincar y sobre todo bailar algo que tu no le darás, se cuales son tus intenciones y no te saldrás con la tuya porque Fernando es mío. Así que aléjate de él porque él es mío
Sale de mi habitación dejándome herida por dentro, sabía que esta batalla la tenía perdida.