POV: Fernando Farré
(Cuatro semanas después)
Hoy se cumple un mes de conocer a Mía, de estar trabajando con ella, a pesar que nuestra relación sigue siendo la misma, ella sigue siendo una chica fría, indiferente, desde ese accidente que tuvimos se a vuelto más indiferente conmigo y sus terapias, en ocasiones las cancela y se que lo hace por mi, ella no me soporta.
—Fernando, ¿quiero saber como notas a mi hija? —Cuando salgo de la casa de forma inmediata me pregunta el señor Raymundo por su pequeña princesa.
—Hemos avanzado pero me gustaría que no estuviera interrumpiendo tan seguido sus terapias, eso no le ayudará a fortalecer sus brazos. La fuerza de sus brazos es útil ya que podría trasladarse ella misma y no necesitar de alguien más, además, quisiera que nuevamente le hicieran unos estudios para ver como vamos con su anemia y la arritmia.
POV: Mia Romano
Ayer cumplió Fernando un mes que ha estado conmigo, la idea de sacarlo de mi casa se esfumó, debo de confesar que me agrada su compañía aunque lo sigo tratando de manera indiferente, hoy me siento triste, observo por mi ventana sentada en el sillón el día está nublado, lo extraño hoy no podre verlo, aviso el día de ayer que tenía examen en su universidad y se le complicaba asistir, el se ha portado muy bien pero debo de aceptar que jamás se fijara en una persona como yo.
No me puedo concentrar en mi serie que estoy viendo, solo quiero saber de él, ¿Cómo estará? ¿Habrá pasado su examen? ¿Mia te tenias que haber enamorado de tu doctor?
—¿En qué piensas Mia? —trato de concentrarme en mi serie cuando veo que Emma entra a mi habitación, de seguro vino a pedirle algo a mi papá con la justificación que viene a visitarme y cuidarme
—¿Qué milagro? Pensé que ya te habías casado y tenias hijos —la miró de manera desafiante
—No aun no, sigo en los preparativos de mi boda y viendo a dónde me iré de luna de miel, te pediría que me acompañaras a ver como me queda mi vestido pero el lugar es para personas normales no para personas con su artefacto de dos ruedas.
—¿A qué vienes Emma? ¿Ahora que favor le pedirás a mi papá?
—Vine a visitarte Mía porque sé que estás sola además me entere por ahí que tienes un nuevo fisioterapeuta y quiero ver que tal está ¿En dónde se encuentra?
—¿Enserio Emma? Te vas a casar y vienes a ver si mi fisioterapeuta es guapo —no puedo creer lo hipócrita y sinvergüenza
—¿Qué tiene? Me supongo necesita ver una verdadera mujer en esta casa aparte de mi madre y no un mueble más —aprieto mi puño de coraje al escuchar como se expresa de mi, se supone que somos familia, aunque desde que estoy atada a esta silla de ruedas mis abuelos gritaron a los cuatro vientos que dejaba de ser una Wilson.
—Emma, ¿me podrías ayudar a pasarme a la silla? —Trato de moverme en la cama —Emma hace una semana me quitaron la sonda y no estoy reteniendo por mucho tiempo, ayúdame.
—¡¿Qué?! ¿Estas loca, cierto? Pásate tu sola Mia, que asco estar agarrando esa cosa —señala mi silla baño —además que asco verte como haces tus necesidades —veo que hace cara de asco y se tapa la boca
—¿Le podrías hablar a mi papá? Tengo dolor, por favor corre —siento un calambre en mi vientre
—Mía, mi tío y mi mami salieron, según mi tío no podía dejar a su inútil hija sola porque se podría matar —siento calambres en mi vientre, trato de aguantar —vine hacerte compañía con la condición que me preste la casa de Francia para pasar mi luna de miel, no para ayudarte a hacer del baño y mucho menos ser tu mensajera ¡Que asco!
—Emma, ayúdame por favor comienza a dolerme mucho, no aguanto —de repente es muy tarde, no aguanto más y me orino en mi propia cama.
—¿Es neta Mia? Eres una asquerosa, que puerca eres —Veo que Emma sale de la habitación y yo comienzo a llorar de frustración porque así me quedaré hasta que mi padre nuevamente aparezca, como desearía que Fernando estuviera aquí, esto no hubiera pasado si él estuviera aquí. Me prometió estar conmigo.
Después de un tiempo mi padre llega a casa y lo primero que hacen es subir a verme, aun me encuentro en mi habitación orinada, enojada conmigo misma y frustrada por lo que hizo Emma.
—Mi amor, ¿Qué fue lo que pasó? —me pregunta mi padre al verme llorando
—Mía Romano, no puede ser posible —me abofetea —si estamos aquí es para cuidarte y no trataras mal a mi princesa, estoy decepcionada de ti -mi tía después de decirme que soy una decepción sale de mi habitación
—Papi —abrazo de forma inmediata a mi padre —ayúdame a cambiar me hice del baño, no aguante mucho y no pude pasarme a la silla —nuevamente comienzo a llorar de frustración porque mi padre dejó que ella me golpeara y no dijera nada
—Claro que sí pequeña, tranquila no pasa nada. Solo fue un accidente mi amor —mi padre me da un beso en la frente y comienza a llenar la tina para meterme a bañar —solo recuerda que si Emma y tu tía están aquí es para ayudarme a cuidarte, no lo puedo hacer todo Mia, ayúdame y no trates mal a Emma.
—Yo no… —no me dejo terminar
—Hablo muy exaltada tu prima Emma, no me gusta las actitudes que tienes y sabemos que es verdad porque siempre has tenido estas actitudes Ahora hasta tu familia vas a tratar mal, tu prima lo único que hace es venir a ver como estas —es una maldita cínica, pero no diré lo que realmente pasó porque mi padre no va a creer, siempre seré la mala del cuento.
—Quiero que cambies ese colchón orinado por otro ideal para los huesos rotos de mi sobrina, Raymundo deja de consentir a tu hija porque esto lo hace para llamar tu atención, Mía deja de llamar la atención de esta manera, debemos de hacer algo o contratar a una persona para que venga ayudar a tu hija a llegar al baño —mi tía hace cara de asco —ahora ni eso puedes hacer bien Mia, no se porque autorizaste Raymundo que le quitaran la sonda, la hubieras dejado con esa cosa y los demás medicamentos
—Marina, cállate por favor —grita mi padre —Ella está enferma y su condición no le ayuda mucho —mi padre ayuda a defenderme pero creo lo empeora más haciendo sentirme realmente enferma.
—Pero no por su condición dejaré que trate mal a mi hija, somos familia y no debe de hacerlo ya esta bastante grande, ese enfermero no está haciendo nada al respecto, deberías de correrlo y dejar que vengan los que yo había contratado
—Lo siento Marina, pero Fernando no se irá de esta casa además esos enfermeros solo la estaban sedando y jamás me dijeron sobre su condición de mi hija —veo que mi tía se pone nerviosa —no puedo confiar en otras personas. Sé que sin ayuda de otras personas no puede sola hacer las cosas. Se que necesita ayuda para todo porque ni algo tan simple lo puede hacer por sí sola pero es mi hija —sonrió ante lo que dice mi padre porque su comentario me duele más que el de ella
Y es así como hablan de mí como si no estuviera, que me remarcan día y noche que yo sola no puedo y jamás podré, que necesito alguien a mi lado para hacer mi vida y luego se preguntan ¿por qué te quieres matar?
—Hola —levantó la mano y la agito —me presento soy Mía Romano la persona que está atada a esa silla y que necesita de terceras personas para poder hacer mi vida, de la cual están hablando sin importar lo que yo sienta —ambos se quedan callados
—Hija… —mi padre trata de ayudar ante la situación
—No papi, no te preocupes. No pasa nada, al final ambos tienen razón, necesito ayuda para poder hacer mis necesidades porque yo jamás podré por sí sola —les regalo una sonrisa
—Mía, sabes que no decimos mentiras pero Emma vino a ayudarte porque sabes que nosotros teníamos un compromiso, solo te pido que trates a mi princesa como lo que es una persona sana y no la humilles, tu solo estas echada en esa cama…
—¡Basta tía! Váyanse de mi habitación
-Hija, te voy ayudar a darte tu ducha en lo que cambiamos tu cama —mi padre lo menciona cabeza abajo
—Gina me puede ayudar a darme una ducha —la muchacha asiente y me ayuda a ingresar a la bañera. Salgo de la bañera y Gina me alista para descansar, observo que mi cama ha sido cambiada lista para dormir. Mi padre entra a mi habitación
—Mia, tu tía ya se encargó de contratar a una enfermera para que te cuide las 24 hrs del día, mañana ella se presentará
—¿Qué debo decir? Gracias papi —le sonrió —Quiero estar sola por favor déjenme sola,
—Hija si necesitas algo, no dudes en pedírmelo solo presiona el timbre y estaré aquí
—No te preocupes, tratare de que esta noche no darte ni una molestia, mañana será otro día y ya tendré una enfermera aquí para molestar —les guiño el ojo y los cierro
Escucho que mi padre sale de mi habitación y abro mis ojos los cuales vienen acompañados de lágrimas, me siento triste, me siento sola solo quisiera desaparecer ¿Por qué me tenía que tocar esta vida a mi? Espero que la enfermera que venga mañana pueda ser una compañía