POV: Mia Romano
Al día siguiente despierto y mi plan sigue en pie, hoy Fernando cumple 4 días que sigue trabajando conmigo y no he podido hacer que salga corriendo como los demás fisioterapeutas, algo bueno se me tendrá que ocurrir para que salga huyendo de aquí.
—Señorita, traigo su desayuno —entra Gina la chica de servicio —me informa el joven Fernando que la espera en media hora para comenzar sus terapias del día —asiento y la chica de servicio sale de mi habitación, estoy a nada de cumplir que el se vaya de mi casa y aunque me duele porque tengo que aceptar que me gusta Fernando y es mejor que se vaya, solo me estoy haciendo ideas erróneas.
Comienzo a tocar el timbre que mi padre me instaló para cuando necesitara algo y de forma inmediata aparece la chica de servicio.
—Señorita, ¿necesita algo?
—Si, dile al enfermero que suba por mi ¿quiere que baje corriendo? —Gina asiente y sale de mi habitación. Después de 10min veo que el entra a mi habitación
—¿Por qué no bajaste? Te estoy esperando en el jardín para darte tus terapias
—¿Quieres que baje corriendo? ¿Eres idiota o te haces?
—La única idiota eres tu, bien que puedes subirte a la silla y usar el elevador de tu casa, aunque tu padre me pague millones de pesos para soportarte no contrato a un niñero ¿Entendiste? Así que pásate a la silla y te espero en la parte de abajo —sale de mi habitación
Me quedo sorprendida por su contestación y su reacción, ni crea que yo lo hare, además, no puedo pasarme sola, la última vez que lo intente termine en el hospital con una brazo enyesado, comienzo a tocar de nuevo el timbre y después de un rato veo que se abre la puerta de mi habitación y entra él con el ceño fruncido.
—¡Milagro! Por fin apareces, comienza hacer tu trabajo y bájame si quieres que haga mis terapias porque para eso te paga mi padre —Fernando se acerca a mi y me carga para llevarme en sus brazos planta baja, salgo al jardín.
—Ok comenzaremos tus terapias, comenzaré dando masaje en tus extremidades. ¿Tomaste tus medicamentos que te recetaron el día de ayer? —niego de forma inmediata
—Termina rápido con tus estúpidas terapias y vete de mi casa, quiero estar sola —observó que camina hacia mi habitación y después de un rato aparece con los frascos y un vaso de agua.
—Tomate tus pastillas, debes controlar esa arritmia —le arrebato las pastillas y me las tomo. Veo que comienza a aplicarse un gel en sus manos para comenzar a masajear mis piernas, proseguir con mis brazos y terminar en mi espalda.
Comienzo a moverme para que no pueda hacer masajes en mis piernas, veo que trata de aplicar presión en mis piernas pero comienzo a moverme de forma exagerada.
—No te muevas, te puedes lastimar, quédate quieta.
—No quiero estar aquí, me siento incómoda. Llévame adentro —cierra los ojos y suspira.
—Ok, vamos adentro princesita —me carga y me coloca en mi silla para comenzar a mover sus cosas llevándolas adentro después viene por mi.
—¿Sabes que? Mejor nos quedamos aquí, así que trae tus cosas —veo como suspira, comienzo a ser insoportable, él está bajo mi mando así que tendrá que hacer lo que yo diga. Observó que va por sus cosas y nuevamente las coloca en el jardín.
—De seguro ahora me dirás que quieres adentro ¿cierto? —lo miró frustrada porque se que no funcionará —eres tan inocente y tan predecible, te comportas como una pequeña niña —comienza a reírse
—¡Estúpido! No te rías de mí —tomó el vaso de agua que está en la mesa del jardín y se la aviento en la cara —¿Quién te crees? Recuerda que aquí soy la jefa y soy la que manda, tú solo eres el sirviente
—¿Qué hiciste tonta? —toma una toalla y se limpia la cara —Soy tu fisioterapeuta, no tu niñero entiéndelo —cierra sus ojos y respira —de saber que tenias esas actitudes de niña estúpida, no hubiera aceptado este trabajo porque prefiero no graduarme que estar soportándote —se acerca frente a mí diciéndome esas palabras de desesperación
—Eres un cretino —lo abofeteó —quiero que me subas a mi habitación y no quiero volver a verte, mejor lárgate de mi casa, necesito otro fisioterapeuta
—¿Otro? —comienza a reírse —¿Crees que quieran venir contigo? me supongo ya te hiciste fama y es por eso que tu padre paga millones de pesos para soportarte, nadie querrá estar contigo. Niña caprichosa
—¿Qué estás diciendo? Eres un maldito —mis ojos comienzan a llenarse de lágrimas, sus palabras me dolieron, lo empujo. Comienzo a rodar mi silla por si sola, me cuesta trabajo ya que se atora en el pasto y aunque no tengo experiencia, trato de hacerla rodar me lastimé las manos ya que en el jardín es más difícil rodar la silla. Sus palabras dolieron, solo quiero salir de aquí
POV: Fernando Farré
¿Qué acabas de hacer Fernando? pienso Eres el peor fisioterapeuta del mundo, ¿Cómo le dices a una persona con esta condición que es insoportable? Aunque sea cierto, veo que se aleja y se lastima sus manos
—¡Hey Mia! —la alcanzo y me pongo frente a ella, la veo llorando —lo siento no quise decir eso —me siento culpable hacer llorar a la chica que tengo enfrente, la tomó de sus manos que se acaba de raspar y las tiene rojas, trató de curarle sus manos pero me las arrebata
—Déjame en paz, lárgate —comienza a gritarme, me empuja y la entiendo, me pase de estúpido
—No me iré, perdón —no quería lastimarla pero me desesperó su actitud —no quería lastimarte ¿me perdonas?
—¡No! ¿Te hace falta mucho dinero? muerto de hambre —nuevamente su pregunta me ofende y aunque no estoy aquí por su dinero sino por su culpa —Eres un maldito muerto de hambre que tu si serás capaz de soportarme para que sobrevivas con eso.
—Lo siento, no quería decir eso. Aunque no me creas estoy aquí porque quiero ayudarte —veo que baja su rostro y niega
—Claro que no, todas las personas que llegan a mi alrededor están aquí por el dinero de mi padre o los favores que él les hace, no quiero que finjas —quita sus manos de las mías y nuevamente quiere moverse pero no la dejo —¡déjame en paz Fernando, lárgate!
—Mia te vas a lastimar tus manos —la tomó de las manos y ella las retira de forma inmediata, me empuja y caigo de espaldas, ella mueve la silla la cual se atora y cae de lado —¡Mia! —me acerco a ella, veo que frunce su ceño —¿Qué pasa? ¿Dónde te lastimaste?
—Fer, me duele el pecho —recuerdo los resultados de sus estudios y esa arritmia que tiene en su corazón, ella no puede alterarse porque su pulso puede acelerarse hasta colapsar.
La llevo entre mis brazos a su habitación, la acuesto arropándola, le doy su medicamento esperando que baje su dolor y su aceleración de su corazón, mido su pulso observando mi reloj. Veo su rostro, reviso que no se haya hecho daño cuando cayó, me siento muy culpable. Quisiera quedarme a su lado para cuidarla y estar a su lado y cuidarla para siempre.
—Deberías irte, mi padre te pago para que me cuides solo ayer por la noche y me dieras terapias, no eres niñero…
—Mía, si estoy aquí no es por el dinero de tu padre, si no porque —se abre la puerta y me interrumpe su padre al entrar
—Hola princesa —su padre se acerca para darle un beso en la frente —¿Cómo está la princesa de la casa? —iba a confesarle que me quería quedar con ella, cuidarla y protegerla ¿Qué pasa contigo Fernando? ¿Crees que una chica como ella se fijara en su empleado? Así que me alejo y salgo de la habitación dejándolos solos, bajo al jardín tomo mi maleta y salgo de la casa.