PRÓLOGO

1616 Palabras
POV: Mía Romano —¡Mía, maldita escuincla! No estamos para tus caprichos —¡No! Sal de mi recamara, no quiero ver a nadie —Entonces quédate sola escuincla berrinchuda… Cuando escucho que no hay nadie en mi habitación, me quito los cobertores y trato de sentarme en mi cama, todos los días es lo mismo. Soy Mía Romano, quiero contarles mi historia y por qué me encuentro atada a esta cama. Tengo 26 años, hija única, de estatura mediana, soy delgada, mi cabello es lacio color castaño con reflejos dorados, mis ojos son color avellana. Estudié Administración de empresas, me gradué con excelentes notas, mi padre Raymundo Romano me obligó a que estudiará esa carrera para que algún día yo pueda dirigir las empresas de la familia, pero eso jamás podrá suceder ya que no entiende que lo que más deseo es desaparecer de esta vida. Esto no es vida, estar atada a una cama o una silla de ruedas y que mi vida dependa de terceras personas, no es vida. Me consideraba una niña feliz, amada y muy querida por las personas de mi alrededor pero de un día para otro todo cambió. ----- flashback ------- —Compadre, ¿Por qué no se van mañana temprano? Ya es noche para estar viajando en la carretera puede ser muy peligroso. —Muchas gracias compadre por tu ofrecimiento pero tenemos que irnos a nuestra casa de forma inmediata además aprovechamos que no hay mucho tráfico en la carretera, así mi pequeña llega a dormir a su camita —mi padre acaricia mi cabeza —Está bien compadre, no se lo que pasó para que de repente te quisieras ir, nos llamas cuando lleguen a casa. Vayan con mucho cuidado —Mi madre se sube al carro y mi papá se despide de mi padrino Íbamos rumbo a nuestra casa cuando de repente una luz hizo que cerrara mis ojos porque lastimaba su intensidad, esa luz hizo que el carro en el que viajábamos volará por los aires cayendo a un barranco, el carro dio muchas vueltas se escuchaban los gritos de mi madre, a lo lejos escuchaba como mi padre me llamaba por mi nombre, cuando el carro se detuvo, yo me sentía prensada, no sentía mi cuerpo, mi vista comenzó a tornarse nublada cerré los ojos llegando la oscuridad por un largo tiempo. Cuando volví abrir mis ojos estaba conectada a varios aparatos, me encontraba en una habitación de color blanco, los cables que tenia en mis manos y mi boca, me impedían que yo pudiera hablar, lo primero que vi fue a mi papá sentado en un sillón, se vinieron a mi mente los recuerdos del accidente y me dio mucho alivio que no le había pasado nada, hasta que pregunte por mi madre y me informaron que ella murió y yo estuve un año en coma. —¿Un año en coma? ¿Dónde está mi madre? —pregunté por ella, todo era nuevo para mi. —Mi niña, tu mamita —mi padre suspira —tu mami falleció en el accidente y tú no despertabas pero ahora todo está bien porque ya abriste esos hermosos ojos color avellana que me encantan —decía mi papá acariciando mi cabello Los doctores entraron a checarme y monitorear que todo estuviera en orden ya que después de un año regresé a la vida, tenía 9 años. Los doctores nos habían dicho que me darían de alta, yo estaba contenta de regresar a casa después de un año. Mi papá me comentó que tuve muchas fracturas después del accidente, me operaron en varias ocasiones después de la última cirugía entre en paro respiratorio y de ahí caí en coma hasta la fecha. —Papá ¿me ayudas? necesito cambiarme, necesito salir de aquí —mi padre se acerca para ayudarme porque sentía que mi cuerpo pesaba, pensé que era porque apenas había despertado del coma, trate de mover mis piernas y no las sentía, entre en desesperación hasta que me inyectaron un sedante y nuevamente caí en esa oscuridad. Al despertar mi papá estaba triste y mi tía me veía con lástima, los doctores nos informaron que en el accidente mis vértebras se fracturaron pero las operaciones que me hicieron no resultaron ahora estaba parapléjica, los doctores trataron de motivarme diciendo que había muchos avances científicos y podría caminar, después de años de terapias y visitar a diferentes doctores llevó 17 años viviendo atada a una silla de ruedas. Esta es mi realidad, los doctores le informaron a mi padre que aunque no había una cura debería de estar con rehabilitaciones ya que mis huesos podrían atrofiarse al igual que tener otras complicaciones con mi circulación. ----- fin del flashback ------- —Mi mamá me informó que no quisiste tomar de nuevo tu terapias —observó entrar a mi prima a mi habitación —¿De nuevo haciendo berrinches? —Emma, lo que más deseo es desaparecer de esta vida, ¿De qué servirá que siga con terapias? Eso solo ayuda a alargar mi estúpida vida —Mía no hables así —ella me abraza pero se que lo hace por lastima, solo viene a presumir lo maravilloso que es su vida —sabes que te quiero mucho primita aunque no sepas caminar y no hagas nada de provecho debes de estar viva — suspiro —Mejor cuéntame, ¿Por qué no me habías visitado? Son dos semanas que no venias hacerme compañía como lo hacías antes ¿Qué ha pasado? —Mira —me extiende su mano mostrándome un anillo muy hermoso en su dedo anular, lo cual quiere decir que se casara —¡me voy a casar! —la observo como sube a mi cama y salta sin importarle que yo rebote por el movimiento, que me golpeé mis piernas provocando hematomas. Hay días que no tengo muy buena circulación, lo que conlleva que cualquier golpe provoque un hematoma y al no tener una excelente circulación podría ocasionar coágulos. —¿Qué haces Emma? ¡Bájate de mi cama! Me estás golpeando mis piernas —veo como se burla y pone los ojos en blanco —¡Ay Mía!, como si sintieras algo —me patea con fuerza —lo que pasa es que me tienes envidia —comienza a burlarse en mi cara —pero lo entiendo como yo si puedo hacer una vida normal en cambio tú —me señala —estás postrada en esa cama para siempre, pobre ilusa. Además solo le quitas el tiempo a mi mamá y mi tío que deben cuidarte —No es envidia Emma, no he tenido buena circulación y me salen varios hematomas en mis piernas, tu lo sabes. Mi tía no está atada a esta casa, las dos se pueden ir cuando gusten —¿Nos estás corriendo Mía? Mi madre que ha dejado todo por cuidarte y cuidar a mi tío, desde que se murió tu madre ha estado muy triste, ella le hace compañía. Además, ¿Qué tiene que te salgan hematomas? Al final nadie te verá tus piernas, claro que es envidia Mía desde que estás atada a esa silla de ruedas me has tenido envidia porque yo si he podido ir acampar, tengo muchos amigos, salgo a fiestas, puedo correr, brincar, bailar y sobre todo tengo una pareja que me ama ¿tú que tienes? —bajo mi rostro y guardo silencio porque tiene razón ella puede hacer muchas cosas y yo nunca las haré —Deberías asimilar que nunca podrás tener una vida normal, aunque tengas demasiado dinero ¿De qué te sirve? Nadie te va a querer y si están contigo es por lastima y por tu dinero ¿Recuerdas lo que pasó en la preparatoria? —¡Cállate Emma! salte de mi habitación —le señalo la puerta —Eres una inútil Mía, nadie te quiere —toma su bolso —Adiós primita adorada, pronto te mando la invitación de mi boda para que sepas y veas lo que es el amor verdadero lo que tu jamás podrás tener en la vida, no te olvides de arreglarte y prepárate para bailar toda la noche —comienza a burlarse —¡Ay! cierto estás postrada en esa silla —sale riendo y azotando la puerta Limpio mis lagrimas, recuerdo lo que pasó cuando estábamos en la preparatoria, Emma y sus amigos, se burlaron, me humillaron pagándole a un tipo para que me invitara a salir, estaba feliz porque a pesar de estar en una silla de ruedas un chico, el mas guapo del equipo de fútbol me había invitado a salir a pasear, pero sin saber que yo era su burla, fui una apuesta desde esa ocasión yo no volví a salir de mi casa y mucho menos de mi habitación, me encerré para siempre no dejare que nadie más se burle sobre mi condición. Ella tiene razón mi vida no será como la de las personas normales, estoy atada a esa estúpida silla de ruedas, lloro de desesperación. Por eso he decidido que ya no quiero esta vida. Desde hace días he planeado algo para acabar con esta vida para siempre, me duele dejar a mi papá pero se que lo estoy librando de una enorme carga. Tomo las pastillas que están en mi mesa de noche vació el frasco en la palma de mi mano tomando todas de un solo golpe, solo quiero acabar con esta vida. Observo la foto de mis padres derramando algunas lágrimas, comienzo a sentir que mi pulso acelerado, mi respiración es agitada complicándome inhalar aire, solo quiero acabar con todo esto, cierro los ojos dejándome llevar por esa oscuridad.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR