Nicolay deambulo por los pasillos oscuros de la mansión. Deseando poder liberarse de esa sensación que se había adueñado de su mente. Se negaba a aceptar los designios del destino ¿Por qué una humana? Se preguntó de todas las especies conocidas ¿Por qué tenía que ser ella? La pregunta rondaba su cabeza y no tenía respuesta válida para calmar su angustia ¡Podía matarla! El pensamiento atenazó su corazón muerto. —¡¿Por qué ella?! —gritó a la nada. Sintiendo que sus emociones eran desgarradas por el miedo, la fragilidad humana era su mayor enemiga, amarla significaba morir con ella a menos que la condenara a vivir la eternidad a su lado. Gruño mientras cerró los ojos se detuvo de manera abrupta cuando a sus oídos llegó el murmullo de voces, sabía que una de ellas era Sonya, podía reco

