CAPÍTULO 25

1809 Palabras

Elisabeth Ivanov, hija de Dmitry y Clarisa. No eres yo y no soy tu, somos una misma mujer. Nacimos para él eternamente. Atadas por el hilo rojo del destino, somos su alma gemela. Podrás estirar o contraer, pero nunca podrás romper lo que está escrito.   Lisa cerró los ojos dejándose llevar por el cúmulo de sentimientos y emociones que atravesaron su cuerpo, mente y corazón. Sintiendo como una fuerza superior se fundía con su alma.   Vladimir sostuvo el cuerpo de Lisa entre sus brazos, aferrándose a ella, mientras vaciaba su semilla dentro de la dulce y cálida cavidad femenina. Completamente ajeno al momento único que su mujer estaba viviendo.   Lisa abrió los ojos, sus colmillos se extendieron y con pasión los enterró en el hombro de Vladimir, para alimentarse de él, en todas las man

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