—No vas a perdonarme ¿cierto? —Clarisa preguntó después de alimentarse de Dmitry, en otro momento quizás hubiese dudado en hacerlo; pero tal parecía que su cuerpo necesitaba la sangre del vampiro para alimentar a su hijo. No era la primera vez que saboreaba el sabor metálico de la sangre ya que como mujer lobo en algunas misiones se vio obligada a alimentarse de animales, sobre todo cuando fueron entrenados y tenían terminante prohibido convertirse en humanos durante el campamento organizado por su padre. Pero la sangre de Dmitry era totalmente distinta, su sabor alebrestó a su loba. —¿Crees que mereces el perdón, después de lo que hiciste? —Dmitry se apartó del lado de Clarisa, cerró la herida con su lengua antes de mirarla a los ojos, con cierto rencor. >>Sabías perfectamen

