Vladimir se maldijo una y otra vez. No podía localizar a Lisa a través de su conexión, ni siquiera podía rastrear su olor. Angustia ocupó su cuerpo y el lugar donde sabía estaba el corazón. Un sentimiento demasiado humano, uno que creyó no volver a sentir nunca más en la vida. No era más que un tonto, hiriendo el corazón de Lisa sin medir las consecuencias. Debió esperar y enfrentar a Dmitry a solas. —¡¿Dónde estás Lisa?! —gruño a la nada. Sintiéndose cada vez más impotente ante la posibilidad de perderla. La oscuridad del cielo londinense solo era iluminada por la luna creciente. ** Lisa observó al vampiro, dar vueltas al lugar mientras murmuraba su nombre, sin poder rastrearla. Era una suave muestra de su poder, suprimo su aroma y cerró la conexión entre ellos de tal manera que

