Pánico al agua

1253 Palabras
NISHA Ha pasado un mes entero y ninguno de los dos me ha tocado. Cada vez estoy más impaciente, mi cuerpo ansía sentirlos. Le he preguntado a Blake por qué tardan tanto, pero él solo me dice que tenemos que tomárnoslo con calma. Entiendo que quieran ir despacio, ya que es la primera vez que tengo una relación s3xual con dos hombres al mismo tiempo. Pero, ¿tiene que ser tan lento? Estoy cansada de pasar las noches sola en mi habitación con nada más que mi mano y la imaginación de lo que podría ser. Nunca he sido del tipo que no puede controlarse cuando se trata de s3xo. Pero eso era antes de empezar a vivir con dos hombres atractivos. Ahora ansío su contacto y no puedo quitármelos de la cabeza. Ni siquiera han hecho nada todavía y siento que voy a estallar en llamas si no me poseen. Supongo que se podría decir que me he vuelto ninfómana. —¡Nisha!—. El sonido distorsionado de mi nombre rompe la conexión con mis pensamientos cuando alguien me rodea la cintura con los brazos y me saca del agua. Estoy confundida mientras jadeo en busca de aire y veo a Blake con una mirada de puro miedo en sus ojos. —¡¿Qué te pasa, Nisha?! ¡Me has dado un susto de muerte! Me doy cuenta de todo al fijarme en su atuendo. Sigue vestido, con su camisa, corbata y pantalones, ahora empapados por haber saltado a la piscina para salvarme. —Estaba bien, Blake. Sé nadar. Yo era la capitana del equipo de natación en el instituto, así que puedo aguantar la respiración más tiempo que los demás. Y cuando estoy frustrada, estresada, triste o incluso enfadada, tiendo a pasar tiempo bajo el agua para ordenar mis pensamientos. Él no dice nada, está realmente molesto. Realmente pensó que me había ahogado, porque estuve bajo el agua durante mucho tiempo. Intento tocarlo, pero se aparta bruscamente de mí y sale del agua. —Necesito un trago—, murmura entre dientes, coge su chaqueta de la tumbona y se marcha enfadado. No estoy segura de qué hice mal. Salgo del agua, me envuelvo la toalla que Tyla me dejó alrededor de la cintura y entro para ver si Blake está bien. Lo encuentro en la cocina con un vaso de lo que parece ser algún tipo de licor fuerte en la mano. Está de pie frente a la encimera, bebiéndose el alcohol de un trago antes de servirse otro. —Blake —murmuro, dudando si acercarme a él después de cómo ha reaccionado hace un momento. Me mira antes de darse la vuelta y apoyarse en la encimera con el vaso en la mano. —Creía que te habías ahogado, Nisha. —Hay una mirada en sus ojos marrones oscuros que no estoy segura de poder descifrar. No sé si es dolor, ira o miedo. —Lo siento. No quería asustarte. —No pasa nada. Sé que no era tu intención. Es solo que...—. Se frota la nuca y suspira suavemente. —No me gusta el agua. Noto que algo le remuerde el corazón. Como si quisiera decir algo, pero decidiera no hacerlo y diera otro sorbo a su bebida. —¿Quieres hablar de ello? Hace una pausa, como si realmente lo estuviera contemplando, antes de negar con la cabeza. —No, está bien—. Deja la bebida sin terminar en la barra y se dirige hacia la salida. —Voy a dar un paseo. Volveré pronto. * Cuando Blake finalmente regresa, ya se ha perdido la cena y todos se han ido a la cama. Como estaba demasiado preocupada para dormir, me quedé despierta esperándolo. —¿Qué haces todavía despierta?—, balbucea, entrando tambaleándose en el comedor con una botella de bourbon en las manos. Tiene el pelo revuelto y la ropa arrugada y desaliñada. —Te estaba esperando—, respondo, mirando la botella de alcohol casi vacía que tiene en las manos. —Creí que habías dicho que ibas a dar un paseo. —Sí—, responde, llevándose la botella a los labios para dar otro trago. Verme en el agua debió de asustarlo mucho para que volviera a casa borracho. Nunca había visto a Blake así y no sé qué hacer. Podría preguntarle a Sandro o a Tyla, pero ambos están dormidos. Así que, tomando cartas en el asunto, me acerco a él y le arrebato la botella de las manos. —Oye—, protesta, tratando de recuperar la botella. —Me la estaba bebiendo. Ignorándolo, me dirijo a la cocina y vierto hasta la última gota del alcohol restante en el fregadero. Tiro la botella a la basura una vez que el alcohol se ha ido por el desagüe. —¿Qué te pasa?—, gritó Blake enfadado. —Ya has bebido suficiente. Puedo olerte desde aquí. Gruñendo, sale furioso de la cocina, atraviesa el comedor y sube las escaleras. No sé qué le pasa, pero algo le ha molestado en la piscina antes. Y cuando alguien bebe, normalmente es porque está intentando huir de algo. Lo sigo hasta su habitación y lo ayudo a llegar a la cama a pesar de sus protestas. —Ya lo tengo—, refunfuña. —No necesito una niñera. Casi me echo a reír, pero consigo contenerme. Si se tratara de Sandro, tendría algún comentario ingenioso para contrarrestar su actitud grosera y desdeñosa. Pero este es Blake, y no ha sido más que un encanto desde que nos conocimos. Así que es un poco extraño oírle hablarme de esa manera. Me pregunto cómo será Sandro cuando está borracho. ¿Su corazón frío se volvería cálido de repente o se convertiría en un idiota aún mayor? Si es que eso es posible. No creo que llegue a averiguarlo nunca. Nunca bebe lo suficiente como para emborracharse de verdad. Le ayudé a quitarse la ropa, lo cual no fue tarea fácil porque él no colaboró en absoluto, y la tiré en el cesto de la ropa sucia que tenía en su cuarto de baño personal antes de volver a su lado. Estoy tirando de las sábanas para cubrirlo cuando veo un tatuaje con una fecha en su costilla. Dice 15 de abril de 1997. ¿Qué pasó ese día? No podía ser su cumpleaños, porque tiene veintisiete años, lo que significa que habría tenido que nacer en 1995. Mis pensamientos se ven interrumpidos cuando él comienza a roncar mientras duerme. Sonriendo, lo arropo y le ahueco las almohadas para asegurarme de que esté cómodo. Antes de marcharme, me aseguro de dejar una papelera junto a su cama por si acaso tiene que vomitar. Al volver a mi habitación, me invade una oleada de cansancio en cuanto mi cuerpo toca el colchón. Pero sigo sin poder dormir, porque mis pensamientos están en Blake. Se marchó sobre las cinco y no volvió hasta casi las dos de la madrugada. Le dije a Sandro que estaba preocupada, pero él insistió en que Blake estaba bien. No parecía preocupado por la situación, lo que probablemente significa que no es la primera vez que hace esto. Suspiro, mirando al techo. Blake es la última persona de la que esperaría que tuviera problemas con su pareja. Siempre ha parecido tan equilibrado. Supongo que la sonrisa encantadora y el traje eran solo un disfraz para ocultar lo que realmente siente. ¿Qué? No tengo ni idea.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR