El humor de Amber no estaba ni remotamente estable y apareció Christopher a disculparse por ser un idiota. Amber quería quebrarle la botella de vino en la cabeza cuando llegó hasta el lugar donde estaba almorzando. De no ser porque Alaya lo ayudó a localizarla, no sabría que se encontraba cerca de su pent-house. La vida estaba alejada de ser perfecta para él, sin embargo, quería arreglar las cosas con ella. Christopher estaba seguro de que su vida sería muchísimo mejor si afrontaba las dificultades a su lado. Ambos tenían muchos problemas, pero juntos serían más fuertes. —¿Te parece que quiero hablar contigo? Christopher se mantuvo detenido justo enfrente de ella. Reunió valor para acercarse a Amber. Ella no era una mujer sencilla, nunca lo fue. La única oportunidad que ella le dio, fue

