Amber imaginó cientos de finales felices, pero en ninguno de ellos Christopher murió. Aunque lo vio desangrarse en el suelo, no creía que hubiese muerto. Quizá solo era negación absoluta ante una insólita verdad, sin embargo, en su corazón seguiría viviendo. Fue como la muerte de su padre. Amber lo recordaba cada vez que nevaba, cuando recorría las calles solitarias calles nocturnas, cuando ordenaba panqueques con fruta, cuando escuchaba su canción en la radio y aún más cuando hablaba con su madre. Aunque su padre murió veinte años atrás, seguía viviendo en su interior, tan real como la última vez que lo vio respirando. Su padre era sabio con ella, aunque cualquier niño ve a su padre como un ídolo, son más que humanos frágiles, son impresionantes. Son superhéroes, son valientes, cálidos,

