Cuando Zeus abrió la puerta, sus ojos se abrieron como platos al verme frente a él, empapada, con lágrimas en los ojos. Mi cabello debía estar hecho una mierda y estaba bastante segura de que mi maquillaje se había corrido también, por no hablar de mis ropas, mojadas y pegadas a mi cuerpo. Él en cambio, estaba perfecto, vestido con unos pantalones de vestir y una camisa manga larga azul cielo, parecía como si acabara de llegar del trabajo. —Rapunzel ¿qué demonios…. No lo dejé terminar, fui hacia él y lo tomé por las mejillas, estampando mi boca en la suya. No lo pensé, simplemente lo hice. Sus labios se quedaron estáticos en los míos dos segundos, antes de reaccionar. Me tomó de la cintura y me pegó a su cuerpo, el calor vino en oleadas, mi sangre corriendo rápidamente. Metió su len

