Ese día fueron a la casa de Dilara y aunque tenía más ventanas, mejor iluminación y ventilación, no tenía aire acondicionado, como si lo tenía Harlet de su departamento. Y básicamente esa era la razón por las que las tres estaban echadas en el sillón frente al ventilador que giraba y si tuvieran mínimamente fuerza, se moverían a su velocidad para no dejar de sentir un vientito en la cara como cuando les quedaba justo en frente. Como Calihue y Harlet estaban juntas, conviviendo, les quedaba más cómodo que Dilara vaya siempre, pero desde que Harlet había ido a la casa de Dilara a ver Harry Potter no había dejado de decirle frases como “seguro te gustaria tal cosa de casa de Dilara” o “seguro te gustaría tal otra cosa” así que Calihue le terminó pidiendo a Dilara que la invité y hagan algo juntas las tres. Así se sacaba la curiosidad sobre su casa.
Una situación deprimente, apenas llegó el mediodía se arrepintieron de ir allí a “pasar el día” como si fuera un día de campo o en el parque siquiera. Calihue había pensado que era más fresco e incluso posible pasar un día de verano en un balcón de la ciudad.
No podían volver al departamento de Harlet, porque afuera estaba peor que frente al ventilador, se les había vuelto plena siesta y ellas estaban atrapadas y llenas, porque justo habían terminado de comer.
Cuando se aburrieron lo suficiente de quejarse frente al ventilador pusieron Seinfield en la tele para pasar el rato, salió de nuevo la discusión de cuál serie era la mejor si Friends o la que estaban viendo. En uno de los capítulos, los tres amigos salen a un bar.
—¿Saben que no hice todavía acá? —les preguntó Calihue, mirándolas de reojo sin mover la cabeza del almohadón donde la tenía apoyada.
—¿Qué cosa? —preguntó Dilara, girando su cabeza apenas.
—Ir de fiesta.
Harlet hizo una expresión de asombro.
—Y eso que considero que somos de ir a muy buenas fiestas. ¿Como fue que nos olvidamos de mostrarte esa parte de la ciudad?
—¿Vamos entonces? —Calihue preguntó en un tono de voz divertido y diferente al suyo. Levantando y bajando las cejas. Las chicas asintieron riendo.
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Primero que nada, pusieron música pop de fondo, en la playlist había mucho de britney.Si había algo que le gustaba a Harlet era vestirse para ocasiones, así que aprovecho el salir para ponerse un conjunto estampado animal print, era una pollera volada con elástico en la cintura y un top abierto, que parecía incluso que estaba roto por la estética de ese tipo de prendas. No muchas veces podía sacar de su armario ese tipo de conjuntos, aunque tampoco necesitaba tantas excusas para animarse a usarlo.
Dilara se vestía básico casi siempre, cuando salía aprovechaba para ser un poco más atrevida en sus tops, esta vez no fue la excepción y se puso uno de triángulos, muy escotado, con una pollera. Fue quien más tardó en su maquillaje, usando colores azules y difuminando mucho.
Calihue optó por una pollera de jean suelta, que la dejara bailar pero que marcaba su figura cuando estaba parada y un top con corte raro, con una manga. Se maquilló con un delineado de gato que llegaba un poco antes de su cabello, haciendo lucir su rostro más esbelto y marcado.
Antes de ir a la fiesta, que era en una casa de un estudiante de teatro, fueron primero a un bar, al que apenas entraron se dirigieron a la barra, sin dudarlo. Durante la semana habían estado tomando cerveza para relajarse por las tarde, así que aprovecharon el estar en una barra para pedir un trago más elaborado. Dilara se fue por un cosmopolitan, Harlet por un Manhattan y Calihue por un Black Russian, porque al parecer le gustan mucho los whiskys.
—Estamos a dos días de comenzar a viajar, ¿cómo se sienten? —les preguntó Calihue, casi a los gritos. Aunque se fueron a una mesa alejada del parlante igual el sonido se escuchaba fuerte.
—Entusiasmada, aunque hacía viajes con mis amigas en la secundaria, nunca fui tan lejos, ni por tanto tiempo. —le contestó Dilara, también hablando fuerte e incluso teniendo que repetir algunas palabras para que se escuchara su voz por sobre la música.
—A mi también me entusiasma, pero también me da ansiedad —Soltó un suspiró Harlet antes de continuar hablando.—Todavía no hice mis maletas, pero por lo menos enliste lo que voy a llevar.
Justo antes de que Dilara pudiese burlarse de que todo lo vuelve una lista, Calihue dijo que ella también hizo una lista.
Se quedaron mirando a Calihue, esperando que ella también cuente como se sentia con viajar en dos días.
—¿Qué? —preguntó Calihue, mirando a una y después a la otra con el ceño fruncido, confundida de por qué se le quedaban mirando.
—¿Cómo te sientes tú a dos días de viajar? —preguntó Harlet, haciéndole una mueca divertida.
—Ah, —tenía el entrecejo fruncido, sintiéndose perdida por un momento. — yo estoy de viaje desde hace una semana —Se encogió de hombros y tomó un trago de su bebida.
Y si, ellas estaban en la ciudad donde vivían. Calihue no.
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Cuando terminaron de tomar sus tragos, fueron directo a la fiesta. Quedaba en un barrio cercano al centro, Harlet y Dilara ya habían ido a fiestas ahí. La última cuadra por la noche no está iluminada y eso le da el toque perfecto a todas las fiesta de teatro a las que han ido ahí.
Al acercarse a la casa, Samuel los esperaba sentado en la entrada, estaba fumando.
—Las esperé como veinte minutos eh… —les reclamó.
—Podías haber entrado —le contestó Harlet encogiéndose de hombros. Samuel rodó los ojos y no tardó en acercarse a Calihue y presentarse.
Adentro tomaron vino hasta que comenzaron a sentir el cuerpo lleno de alcohol, llegaron temprano, pero su grupo de amigos acostumbraban a hacer eso para tener lugar para bailar por unas horas. La gente siempre iba tarde a las fiestas.
Estaban ahí, bailando en su propia pista. No sabía como lo hacían pero la casa para la fiesta siempre estaba vacía, Dilara había ido a una jam de dibujo hace unos meses y esa misma habitación estaba repleta de sillones, en el comedor había mesa y sillas que nunca más vio.
Cuando comienza a haber más personas en su salón de baile, un chico se acercó a Harlet lo suficiente para poner disimuladamente la mano en su cintura, ella miró a Samuel y las chicas con una cara sorprendida, les sonrió y se alejó un poco de su grupo para bailar con el chico.
Las chicas se la quedaron viendo como se alejaba con ese desconocido, Calihue aprovechó para tomar de la cintura a Dilara y hacer que comenzarán a bailar. Como Samuel se sintió excluido después de eso, salió a fumar y conocer extraños en ese momento.
Bailaron pegadas, Calihue no tardó en tomarla de la cintura. Estaban borrachas, habían tomado tragos y después cerveza, así que bailando tan cerca, no fue algo raro, ni dificil que terminaron besandose. Fue tímido, suave y dudoso, como si no supieran si tenían el consentimiento de la otra. Hasta que de pronto, tomaron más confianza, se apretaban en la cintura de la otra con los dedos. Los labios se movían sobre los de la otra con mas ganas e ímpetu.
De pronto sintieron otras manos sobre sus cuerpos, más específicamente sobre sus espalda baja, Harlet las estaba abrazando. A los segundos sintieron su boca unirse al beso.
Un beso de a tres era muy diferente, entre cortado pero no por eso te sentías excluida necesariamente. Había contacto con dos bocas, lo que era fuera de lo que estaban acostumbradas, pero eso no dejaba de hacerlo un muy buen beso.
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Harlet había salido a fumar con Samuel afuera junto a otras dos personas más, Calihue se acercó a ellos en un momento. Interrumpiendo una de las típicas conversaciones que tenían sobre teorías conspirativas.
—Har, —la llamó un poco timida. Harlet la miró y le sonrió. —Me voy a tu casa, tomaré un taxi así que no se preocupen por mí. Nos vemos mañana.
Y así dejó la fiesta, sin decirles nada más que eso, ni darle un motivo por el que se iba tan temprano.