—¿Una cita, es todo lo que quiere? - cuestiona Sheila sorprendida. Ambas jóvenes están en la oficina de Gema repasando lo sucedido en el club. Esta mañana volvió a despertar en los brazos de Oliver. Como odió no estar molesta cuando lo hizo, al contrario, fue maravilloso estar acurrucada a él toda la noche. Antes de ser tentada por el macizo cuerpo de su ex, se escabulló hasta la puerta de salida y así se marchó sin decirle nada. Para cuando llegó a su apartamento, su madre estaba tomando una taza de café sentada en el comedor muy sonriente. No sabe qué la delató y cómo sospechó que pasó la noche con un hombre y no fue Fabrizio. Gema suspira y le responde a su amiga. —¿No crees que es más de lo que él merece? Te recuerdo que me inculpo injustamente de algo que no hice. Ha pasado los

