Oliver y Gema se separan y le prestan atención a su familia. Sarah abraza con fuerza a su niña. Su hija, cada día, la sorprende por lo inteligente y decidida que es, no se queda donde no se siente cómoda, aun si tiene que dejar al hombre que ama. Es lo que debió enseñarle ella y no pudo hacerlo. Dimitri no está convencido en si debería acercarse a su hija, pero es su pequeña, es la luz de sus ojos y no puede evitar querer abrazarla. Gema intuye la lucha interna de su padre y es ella la que se acerca para abrazarlo. —Papá, sé que nos costará un tiempo volver a tener la relación de antes. Pero debes de ser paciente, aún no existe el divorcio entre padre e hija. Declara Gema mientras deja que la seguridad que le brindan los fuertes brazos de su padre la cubra. —Lo haré - le da un beso en

