La vida después del divorcio París, Francia. Tres meses después… Las cálidas notas de un piano invaden los sentidos de Gema en todo su fulgor. Sería considerado un sacrilegio, no estar sentada en lo más alto de un balcón como si fuese una Julieta mientras mira desde su altura a su encantador Romeo tocar. Fabrizio deleita con su talento a todos los presentes en el palacio Garnier o la Ópera Garnier de París, y ella está allí para ser testigo de tan sublime momento. —Qué exquisitez. Pronuncia Sarah encantada, devolviendo a su hija a tierra, y es que la melodía que tocan las manos de aquel hombre la transportó a otro lugar, un lugar seguro, carente de dolor. —Es muy talentoso, ojalá podamos saludarlo. Comenta Rohan, el fiel amigo de Gema, que no la ha abandonado en sus difíciles m

