—¿Alguna pregunta?—, preguntó la doctora Warren, limpiando la barriga de Vivi. Vivi negó con la cabeza mientras Teo encendía las luces de la sala de exploración. Acababan de ver al bebé en la ecografía y todo parecía estar bien, el bebé estaba sano y daba patadas. —¡Vivi, por favor!—, suplicó Teo de nuevo. —¿Por favor?—. Miró a Vivi con imploración. Una vez más, Vivi negó con la cabeza con determinación. —No quiero saberlo—, dijo obstinadamente. Teo llevaba preguntándole desde Navidad si quería saber el sex0 del bebé, pero Vivi quería que fuera una sorpresa. —Estás intentando matarme—, se quejó él, volviendo para ayudarla a bajarse de la camilla. Ella le revolvió el pelo con cariño. —Creo que sobrevivirás, de verdad—, dijo ella con una sonrisa. —Tres meses más, puedes hacerlo—, le a

