Adaline Sonreí con pesar y esperé pacientemente a que terminaran de enterrar el cajón donde yacía el cuerpo de Angie. Me encontraba en el cementerio, había pedido que me permitieran darle una sepultura digna después de todo lo que había pasado y me lo habían otorgado. Al igual que con el cuerpo de Valeria, pero de ella fue ayer. Hoy solo era de Angie. Hice llamadas hacía sus familiares, pero no obtuve respuesta, de nadie. Me dolió bastante. Fruncí el ceño cuando tuve que volver acomodarme los lentes de sol; ya era la quinta vez que lo hacía. Sostuve más fuerte el ramo de rosas blancas. El que me acompañaba carraspeó para hablar, pero no me giré para mirarlo. –Pues parece que no le caía a mucha gente, ¿eh? –puse los ojos en blanco, aunque sabía que no me veía y traté de ignorarlo– N

