Alexandra. Enzo nunca llegó, y tampoco llamo. Estaba preocupada, su teléfono enviaba al buzón y en la oficina nadie me sabía dar razón. Decidí ir a su casa. Subí a mi auto y conduje hacia su departamento, estaba un poco retirado, llegar ahí me llevaría 40 minutos. Mientras conducía pensaba en todo lo que había pasado estos últimos días. Eros se había ido de la casa y ahora estábamos a días de divorciarnos. También me vino a la mente el recuerdo de cuando entre por primera vez a esa casa, el bonito detalle que tuvo Eros con el cuarto de Harriet. No podía ni siquiera recordar cómo me follo sobre su escritorio porque la escena de Mónica sobre él gimiendo lo opacaba. También el hecho de que Martha no hubiera hecho acto de presencia en ningún momento desde que Eros regreso, me tenía co

