Alexandra. El rostro de Eros no reflejaba absolutamente nada. Su mirada estaba perdida en las baldosas del hospital. Sabía que estaba molesto, lo notaba por como abría y cerraba sus manos. Su mandíbula apretada, creo haber oído chirriar sus dientes. —¿Por qué esto no me sorprende?— solto burlón pero a la vez sarcástico, dejo caer su cuerpo sobre la silla y paso su manos sobre su rostro, riendo. Se estaba riendo. Yo estaba realmente confundida y no entendía porque carajos se estaba riendo. —La cuál estaba medio desnuda, te informo— dije viendo si su risa cesaba. —Esa maldita bruja— pronunció negando con la cabeza—No es la primera vez que se acuesta con alguna de mis amistades— dijo mirándome el rostro. Abrí mi boca asombrada, siempre pensé que la relación de ellos era buena. —La r

