capítulo 58

544 Palabras

Lucí salió nerviosa de la choza, y de pronto se vio con el fuerte muro de músculos de Román y Luis Carlos. Silvia comenzó a sudar, como si hubiese corrido un maratón. Empezó a hablar cosas extrañas que Magnolia no entendía. — Los escucho decir: «Silvia, sal de aquí, no puedes ver nada de lo que hay más allá, vamos pequeña». Se escuchan unos gritos y todo se vuelve silencio. Hay un polvo dorado sobre mi cuerpo, y esta marca de nacimiento que refleja colores hermosos. Pero escucho una voz muy cercana, y la sigo, y vuelvo con esa expresión de asombro. Al llegar a otro cuarto, era ella, es una mujer, es una diosa que está enterrada en ese cajón. Pero algo me aleja de allí, y siento unas manos que toman mi brazo, luego todo es oscuridad. Después de eso, mi tío me crió y me ayudó a salir de la

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