— Estoy sufriendo... Eran las palabras de Carlos a ver cómo el amor de su vida, se quedaba sin vida en sus brazos, la razón de su ser era tan fuerte las imágenes que había guardado en su mete Carlos. Una Carlos que en nada se parece al presente. Esa mañana fue tan distinta, a muchas otras su dolor era muy grande y se sentía peor. Fuera lo que fuese lo que le había puesto el destino para ellos, el la amaba con todas sus fuerzas y no quería dejarla. El había desaparecido esa mañana, y busco dentro de si sumergiéndose en un estado de ánimo terrible ya no quería vivir, quería morir si ella no estaba a su lado. Los hombres que lo acompañaban se dieron cuenta que Carlos Eduardo había entrado en trance también, y se preocuparon por el. no sabían que hacer, pero de pronto apareció una mujer he

