El papiro que le enviaron en ese sobre, titulado El templo de la Diosa, decontenía muchas imprecisiones y, aunque, irrefutablemente, había sido escrito hacía muchos siglos. Silvia dejó a un lado la copa. Estaba escuchando una música suave, casi subliminalmente. A menudo le ayudaba a concentrarse. Dentro del sobre saco un objeto que estaba envuelto, en papel pegamino, al desenvolver lo, este debió haber sido un objeto de gran valor durante siglos antes de ser abandonado. Silvia miraba acusadoramente el documento que había dejado a un lado mientras, con un vaso de vino en una mano miraba el sello que tenía aquellos documentos. Un persona importante se lo había enviado, eso hacia ya dos semanas antes que pasara todo lo ocurrido esas semanas. Había una nota que decía que había sido hallad

