capítulo 25

1504 Palabras
Cinco hora después de esa pesadilla o sueño extraño, se encontraba ya sentado en su oficina. Cuando se sobresaltó al escuchar un golpe en la puerta. Debía de ser el profesor Robert. Para su sorpresa, no era el profesor era su prometida. — ¡Angi! — Hola, mi amor. Entró como Pedro por su casa, le plantó un beso en la mejilla y olfateó el aire. — Que pasa te sorprendes que este aquí. — Bueno si. — Tu madre me dijo que estarías aquí. — Llamastes a mi madre. — ¿Huelo a café? — Es instantáneo. Dijo confuso. — Me parece perfecto. Angi se volvió hacia él, con el rostro vivo y sonriente. — Eh, pero si no te has afeitado Carlos que pasa contigo. O es que no te dió tiempo hacerlo. — ¿Para qué? Ella rió. — ¡Qué chistoso estas! Le dio la espalda y se marchó en dirección a donde estaba una mesita de café. Mientras él miraba su esbelto cuerpo con los ajustados pantalones y la blusa blanca, se acordó de repente. —.¡Oh, Dios! Murmuró. Y se preguntó cómo expresar su próxima frase. Todo lo que le salió fue: — Angi... Cuando estaba a punto de echar una cucharada de café instantáneo en su taza, Angi vaciló, se quedó paralizada un segundo, luego dejó el frasco y se volvió rápidamente hacia Carlos. — ¿Qué pasa? — Angi, no he dormido bien. Estoy de mal humor y estoy esperando a dos personas. — ¿Que esperas a dos personas? Angie bajó la vista a el escritorio, luchaba visiblemente consigo misma y, cuando alzó la mirada hacia él, una extraña expresión se distinguía en sus ojos. — Te olvidaste. Te olvidaste de mí por completo. — Sí. Dijo Carlos en un susurro. — Muy bien. —Ella comenzó a temblar de la rabia. — Angi, yo... — Carlos porque te olvidaste de mi, esto no puedo creer. — Angi necesito que te vayas por favor, después hablaremos de todo esto. — Antes, por importante que fuera un encargo de tu padre, siempre encontrabas tiempo para mí. Pero ahora las cosas son diferentes. Ahora tú eres diferente. Después que tú padre murió y te encargaste de esa excavacion, por un ridículo templo, te olvidas de mi, soy yo la que tengo que ir detrás de ti. El Carlos que había conocido, había desaparecido el carácter maduro y tranquilo de Carlos, fue reemplazado por un fluctuar entre dos personalidades, como si él no fuera consciente, como si no tuviera control sobre ello. Ella lo miró entornando los ojos. ¿Qué no encajaba aquí, aparte de su errático temperamento? Angi estudiaba a Carlos con ojos distintos, ahora veía en él pequeños cambios. Carlos era diferente antes de que aparecieran los manuscritos. Cuando tocaron de nuevo la puerta eran Eleazar y Robert, entonces Carlos miro a Angi y le dice: — Disculpa Angi, pero necesito hablar con estás personas. — Me estás... — Si lo piensas así... Angi se retiro molesta de la oficina y los dos hombre se miraron la cara, y uno de ello dice. — Eso es una mujer explosiva, con carácter eh... — Yo diría lo contrario, está arrecha o sea molesta. — Bueno entren yo luego resuelvo mis cosas con ella. Los hombre se acercaron al escritorio y Carlos les enseño el manuscrito. — ¿Es un buen manuscrito? Le preguntó tranquilamente Eleazar. — Si. Es un manuscrito largo. ¿Te gustaría leerlo? El lo mira y luego mira a Robert. Pero Robert le pregunta a Carlos. — ¿Por qué es tan importante Carlos para ti? — Si es muy importante porque, tiene algo extraño. — Extraño como que Carlos. — Bueno es único y miren esta muy deteriorado. — Eso es cierto Robert. — Sí, ¡sí lo es! — Me había olvidado de algo toma esto son las copias de los manuscritos que me dió la otra persona, ella tiene los originales. — Prefieren pasar mas tiempo con estos manuscritos, por eso les dije para que vinieron conmigo, pero no antes de enseñarles esto. — ¡Jesucristo, Carlos! Gritó Eleazar. — Dónde conseguiste este manuscrito. — En la excavacion veo que es importante. — Importante, es algo único mira Robert lo que dice aquí. "Cuenta una leyenda que la codicia de los españoles comenzó cuando un indio que se hallaba en la selva del Amazonas. Les enseño un antiguo ritual en el que se utilizaba el oro y una flor llamada el lirio de siete colores como parte fundamental de una ceremonia de iniciación. Donde el cuerpo de las personas eran bañados con un liquido extraído de esta flor, después eran bañados con polvo dorado haciendo que estas personas alucinaran y entraran en un trance entre la vida y la muerte". — No lo puedo creer que esto sea verdad. Dijo Eleazar. — Por eso se lo he traído, y quiero que me ayuden a encontrar este templo. — Como vamos a encontrar algo así, no puedo creer que algo tan importante exista en la selva. — Ese manuscrito lo encontré cerca de la excavación, eso significa que estamos ser de encontrar algo importante. Dijo Carlos. Eleazar lo mira y luego dice. — Pues ese templo debe de existir, y seguro que hay mucho más en ese templo, habla de piedras preciosas, de cosas que jamás hemos visto. — Usted cree profesor Eleazar. — Creo no muchacho estoy seguro que allí dentro de ese templo, hay más que ver. Robert dice con el ceño fruncido. — No han leído esto, sobre la maldición. — Vas a creer es eso Robert, por favor. — Eleazar no está leyendo este otro manuscrito. — Robert ya, no podemos pensar así, vivimos en un siglo que eso no existe, cuál maldición. Carlos intervino. — Profesor puede tener razón, Eleazar en la excavación, han habido muchos trabajadores que se han ido, porque tiene miedo de que la maldición lo tome de sorpresa. — Vas a creer en eso Carlos. — Bueno profesor, usted tiene dos copias de manuscritos que tiene una mujer y me va a decir esto. — Está bien tiene razón, pero no puedo creer en maldiciones. — Vulva a leer esto Robert. Le había dicho Eleazar. “Aquí está el tesoro más preciado por mi vida la gema más hermosa de mi mundo en el más allá es valorada por la muerte”. “El que profane este tesoro la oscuridad de la muerte vendrá y se lo llevara, por haber inquietado el sueño de mi Diosa amada mi tesoro la maldición los devorará". Esa frases o párrafos hablaba de una maldición, pero los tres se quedaron viendo los tres manuscrito, cuando Carlos le dió la vuelta a el papiro, atrás había como un mapa. Cuando le dieron la vueltas a las otras dos copias el doctor Eleazar dice. — Por los clavos de Cristo, la chica tiene las partes del mapa, Robert sabes quién es la muchacha. — Ella es la sobrina de Ben, pero por lo que la muchacha me dijo se iría de viaje pronto. — No puede llamarla, eso sí seria algo importante para nosotros. — Si Robert. — Si pero hay un problema, me dió esas copias porque no quiere saber de ello. — Bueno Robert, puedo hablar con Ben y el nos podría decir algo de ella. — Bueno déjame darte el número de Ben y lo llamas. Eleazar descolgó el teléfono y llamo a ese número, el mismo Ben respondió. — Buenos días. — Si, buenos días con quién desea hablar. — Con el señor Benito Marín. — Si con el habla. — Gracias a Dios, mi nombre es Eleazar soy amigo de profesor Robert. — Dígame en que lo puedo ayudar. — Estamos haciendo una investigación sobre unos manuscritos, tengo unas copias aquí, pero tenemos dos que son copias, necesitamos ver los originales. — Me gustaría ayudarlos allí pero ya eso quedaría de parte de la dueña dar los originales. — Me podría facilitar un número. — Oh Eleazar, es que se llama, lo lamento pero no puedo facilitarle el número. — Ok no se preocupe y gracias. Unos momentos después de haber leído y revisado los manuscritos, quedaron de acuerdo en viajar ese fin de semana a la selva. Robert y Eleazar tendrían la oportunidad de ver ese templo, de ver con su propios ojos todo en la excavación que había hecho el padre de Carlos en la selva. Era emocionante saber de algo que nunca se había visto, en el mundo. Gracias a los manuscritos que Carlos tenía y las copias que Silvia le dió a Robert, ya tenía algo, para comenzar. La gloria estaba cerca para ellos, pero para Carlos sería un encuentro con un pasado de siglos. Que más podía hacer ellos esperar a llegar a esa zona de la selva y investigar todo lo que había en ello. Eleazar y Robert los que hacían era pensar en ello.
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