Capítulo 14

1044 Palabras
Ya estábamos en la playa junto a los demás, me había puesto un vestido largo para que nadie viera mi raspadura, no tenía ganas de mas mentiras realmente. Lamentablemente Nicolás estaba con nosotros, pero bueno, no podía botarlo de la playa y ya era el último día, de aquí en adelante no lo vería más. —¿No te quitarás tus trapos para broncearte conmigo? —me dijo Mirella. —Ando en mis días —le susurré. —¿Qué? Nada que ver, nosotras somos compatibles y a mi recién me llega la semana que viene. —Parece que se me adelantó —me encogí de hombros, me puse mis gafas de sol y me senté bajo la sombrilla. Que ganas de un chapuzón realmente. Estaba quedándome dormida en la silla, pero escuché mi nombre en la conversación. —Entonces, Danna, Alondra, tú y yo en un carro, en el otro va Chiqui… —Yo no iré en ningún carro contigo —dije abriendo el ojo y arremetiéndome en la conversación. —Alon… ya te pedí disculpas por lo de la otra noche, además no es que haya otra opción. Los otros carros están ocupados. —Yo tampoco quiero ir con Nicolás. —Saltó Mire. —Chicas, ¿quieren relajarse y comportarse de forma madura? —dijo Danna molesta. —¿Dices que no soy madura? Tú amiguito intentó drogarme. —Solo era una pastillita, yo también he probado… ¡No pasa nada! —¿Qué acababa de escuchar? —¡Ya ves! —Saben que, regrésense como quieran, yo me largo. —Sin más me puse de pie, Mire me siguió enseguida. —¡Alon!, ¡Espérame! —¿Tú también me dirás que exagero? —Claro que no, no sé que le pasó a Danna por la cabeza… no sabía que ella había probado éxtasis… jamás lo hubiera imaginado… —Estoy harta, aquí todos defienden a Nicolás. No debí haber venido a Los Ángeles. —No digas eso, la hemos pasado bien… mira, hoy estaremos solas las dos, ¿si? Si Danna quiere estar con Nicolás bien, conseguimos un taxi, no lo sé. —Sabes que un taxi nos costará carísimo… —En todo caso, bueno, regresamos con Nicolás, pero lo ignoramos por completo, yo a tu lado. —Esta bien, que me queda —resoplé. —Bueno, ¿estiramos los pareos aquí? —Sí, también quiero darme un chapuzón, muero de calor… —Creí que estabas en tus días… —Era una mentirita, es que mira —levanté mi vestido mostrándole mi herida. —¿Qué te paso Alon? —Ayer me caí y raspé, nada grave, pero no quería que todos estén ahí preguntándome… —Pero esta bien feo eso Alon, ¿no quieres ir a que te vean? —No de hecho la hermana de N… la hermana de Nash —inventé el nombre rápidamente —es doctora y me revisó. —Nash, con que así se llamaba el misteriosin… —¿Y ustedes que tal ayer? ¿Cómo la pasaron? —¡Verdad! ¡Ayer estuve a nada de cruzarme con Noah! —¿Noah? —¡Sí! Noah Way, el vocalista de Vibing —obvio sabía de qué Noah hablaba, pero no entendía de que hablaba. —¿Cómo así? —Pues resulta que nos hemos cruzado millones de veces, está aquí con su hermana y amigos… —corrección, primos. —El día que fuimos al bar ahí estaban ellos, no entiendo cómo no lo vi. Y ayer su hermana fue al bar con un grupo de chicos, pero no estaba él. —¿Cómo sabes que fue al bar? —Fácil, estoy en millones de grupos de fanáticas, todas están locas, no sé cómo lo saben todo. —Wow que increíble que se hayan cruzado tanto… —¡Lo sé! Yo creo que es el destino que nos quiere cruzar de nuevo, ¿te imaginas? ¡Sería una locura! ¿Se acordará de mi cara? —Pues no lo sé… Yo creo que si… —Ojala hoy que es la última noche lo encontremos, ¿me ayudarás? —Mire, Los Ángeles es enorme, ¿cómo sabremos donde está? —Presta atención Alon, estas chicas son peor que el fbi, en cualquier momento saldrá su ubicación y tú me ayudarás a encontrarlo, ¿oki? —Esta bien… —Solo espero que no esté con ninguna chica… —¿Una chica? —¿A caso Mire sabía algo? ¿A caso en ese grupo habrían pasado las fotos? —Sí, es obvio Alon, ¿por qué crees que no fue al karaoke ayer? Lógicamente se debió haber quedado con alguien, no creo que solo… Muchas chicas han hecho conspiraciones en el grupo, pero no sé a quién creerle. —¿Pero hay foto o algo? —Ya quisiera que haya foto, para saber quién es la desgraciada… —rio Mirella. —Tal vez no fue al karaoke solo porque se sentía mal y ustedes inventándose cosas… —Mmm no lo sé, ya se sabrá. —Mirella guardó su celular y dejó de ver ese grupo que me daba tanto pánico. Nos recostamos juntas boca arriba para broncearnos con el potente sol. Uff, esto es vida. Ya en unos minutos le diría a Mire para ir al mar a refrescarnos. —Alon, ¿qué harás al respecto de lo de Nicolás? —¿Cómo que qué haré? —Puedes denunciarlo, ¿sabes? —¿Por lo de la pastilla? —Pues claro, ¿Qué intención crees que tendría? ¿Y si quería sobrepasarse? —Mmm… no lo sé Mire, no lo denunciaré, me da pena su mamá. —¿Qué tiene que ver su mamá aquí? —Ella es tan buena, imagínate como se sentiría al enterarse que denuncian a su hijo… Digo, si realmente hubiera pasado algo obvio que lo denunciarí a, pero no paso nada Mire… —Pero yo creo que con la intención es suficiente… no sé. —Nicolás es un idiota, pero creo que no sabe la gravedad de lo que hizo. Tal vez tú puedas hablar con Danna y decirle que pare con eso, que en cualquier momento cualquier chica lo denuncia… —Bueno, yo te diría que lo denuncies, pero queda en ti…
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