El beso fue cortito, solo una unión de labios y una ligera mordida de estos. Noah se separó lentamente, me miró boquiabierto. Le sonreí, y sin decir nada volvió a unir nuestros labios, ahora él era quién llevaba el compás. Poso su mano en mi cintura acercándome aún más hacia él. El beso fue tomando intensidad, escuchaba a las chicas chillando de emoción. Yo le seguía el ritmo a Noah. Ya sin más nos separamos, ¿Qué había sido todo esto? Había besado a Noah y después el a mí y lo peor de todo, me había gustado. Me miro con esa sonrisa suya tan particular —¿Ahora si a bailar? —Asentí. Volteé a ver a las chicas y ambas tenían sus pulgares arriba, toma esa Danna, ¿no que yo no tenía palabra? Seguí a Noah hasta alejarnos del lugar, mis palpitaciones iban apresuradas, mi cerebro alcoholizado aún

