Capítulo 9

1039 Palabras
Alondra Me encantaba estar aquí, la brisa, la vista, todo en conjunto hacía que sea un momento muy placentero. Miré a Noah, se había recostado mirando el horizonte. —¿Pediste un deseo? —¿Un deseo? —Sí, cada atardecer que contemplo pido un deseo, imagino como serían las cosas si se cumpliera… medito… —Mamá también hacía eso —sonreí recordando aquella época en la que parábamos en la playa todo el día. —¿Nos quedamos hasta que anochezca? —Quisiera, pero me está dando algo de frio. —Noah rápidamente se quitó la polera entregándomela. —Problema resuelto —me sonrió —Pero procura entregarme esta que ya sería la segunda con la que te quedas… —-La otra me la debías por arruinar mi vestido —replique mientras me abrigaba con su prenda. Estaba calientita y me cubría toda. —Ven, recuéstate conmigo. —Le hice caso posando mi cabeza en su pecho y contemplando el ya no tan colorido cielo. —¿Cambiarías algo de tu vida? —Mmm… no lo creo, si no no sería quién soy… —Yo también pensaba así, pero que tal si la versión que soy ahora habría sido una mejor si cambiaba algo… —¿Y qué tal si hubiera sido una peor…? —Bueno, son cosas que nunca se sabrán. —Tú lo haz dicho… Noah, a veces siento que te preocupas mucho por el pasado y las decisiones que tomaste en tu camino, pero créeme que atormentándote con eso no lograrás nada. Piensa a futuro, es mejor. —Es que a veces no se hacia donde mirar… es extraño… Por ejemplo, ahora en compañía de mi familia me siento tan bien… Pero sé que no será duradero, cada uno regresará a sus vidas, a su rutina, a su libertad. Me gusta cantar, me gusta ser reconocido, en verdad aprecio muchísimo a todas mis seguidoras, pero los paparazzis hacen de esto una misión imposible… —Si te entiendo Noah… —Él volteo a mirarme, nuestros rostros estaban realmente cerca. Nuestra respiración se mezclaba con el sonido de las olas. Vi sus ojos, sus hermosos ojos azulinos, su nariz respingada, sus labios carnosos… Se los relamió mirándome aún. —Disculpen la interrupción chicos —se nos acercó el capitán —Noah ven un momento. Nos separamos y reincorporamos de inmediato. Noah se acercó a él, estaban lejos pero no lo suficiente para que no pueda escuchar. —¿Pasó algo? —El motor, hay una falla con él… Acompáñame a ver. —Vengo en seguida —volteo a decirme Noah dejándome aquí. Me quedé sentada con la vista en el cielo. Se veían unas nubes cúmulos a lo lejos, eso quería decir que en muy poco tiempo comenzaría a llover. En lo que Noah demoraba me fui sirviendo otra copa de champan, tomé mi celular y comencé a ver las historias de i********: de mis contactos. Mire estaba tomando helados con Danna y otros dos chicos. Danna subió una historia de su helado. Nicolás subió el típico: que planes? Salí de i********:, no tenía nada interesante. Decidí sumergirme en t****k para reír un poco. ´´Vi que viste mi historia… en que andas?´´ Mensaje de i********: de Nicolás. Había olvidado bloquearlo por ahí también. ´´Alon? Como vas? Iremos a un karaoke, ya vienes?´´ Entré al mensaje de mi amiga para responderle ´´A que hora irán? Creo que sí, me quedé viendo el sunset, pero ya voy en camino´´ Después de no sé cuanto tiempo Noah regresó, al fin, ya quería regresar, me estaba dando cada vez más frio y realmente ya no había nada que apreciar. El cielo había oscurecido por completo. —Al fin, ¿ya vamos? —le pregunté —¿Qué era lo que había pasado? —Nada, nada —se sentó junto a mí —¿Ya viste las estrellas? Levanté la vista y wow, si había dicho que no había nada por apreciar, estaba muy equivocada… ¿Cómo no me había dado cuenta de lo hermoso que se veía? —Esa es la llama invertida y esa la mariposa feliz —señaló unas estrellas, vaya que jamás había oído esos nombres —Y esa la lagartija hambirnta —continuo él. —¿Cómo sabes tanto de astrología? —le pregunté curiosa obteniendo una carcajada por su parte. Otra vez me había tomado el pelo. —No es gracioso. —Es inevitable, perdón. —¿Ya vamos de regreso? —¿Te aburriste de mí? —No es eso, es que ya hace más frío… —Unos minutos más y entramos —se sirvió la última copa de champán terminando con la botella. Lo veía aquí con manga corta y me transmitía frío, como es que no estaba templando. —Ya vamos Noah, estoy congelándome. —Me puse de pie y acto seguido sentí como las gotas de lluvia comenzaban a caer. —Ay no, no me digas que habrá tormenta. —Noah se puso de pie y recogió las copas. —Te dije que entremos antes —dije una vez ya estábamos adentro de la cubierta. Nos habíamos empapado porque la puerta se había atracado y no abría. —No imaginé que llovería… —Había una cumulus sobre nosotros, era un poco evidente…. —Yo no vi nada de eso… Ven, creo que tengo algo de ropa en la bodega. —No hace falta, regresemos y me cambio en casa… —Alon no sabía como decirte, pero… no podremos ir a casa… al menos hoy no. —¿Qué? ¿De qué hablas? —El capitán me mostró el motor… se nos averió por la combustión de una pieza… —¿Y ahora qué? —Iban a venir por nosotros en una lancha, pero no creo que sea conveniente ir en lancha con esta tormenta… —¿Y quedarnos en altamar con esta tormenta sí? ¿Estas bromeando no? —Quisiera decir que sí, pero no. No estoy bromeando… Fuck, ¿Qué haría aquí toda la noche? ¿Qué le diría a Mire? Tenía que regresar a casa, en lancha, nadando o como sea, pero yo no pasaría la noche aquí.  
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR