Eva Mi cuerpo y piernas temblaban, como es posible que un simple roce te haga sentir cosas. Lo miré de nuevo y no puedo creer que yo le haya echado toda la harina en el cuerpo a Gabriel. —¡Gabriel ya por favor abre los ojos! —dije, si, sé que la mayoría de harina que le cayó en los ojos, así que estiré mis manos y seguí limpiando mi desastre aunque eso conlleve que tenga que limpiar a Gabriel por completo. —No se preocupe señorita Eva, estaré bien, solo pondré un poco de agua en mis ojos y le aseguro que estaré bien —exclamó Gabriel, alzó sus manos y tomó mis manos en las suyas. “Dios, cómo es posible que un solo toque hace que me quiera morir y renacer en sus brazos”. —¿Se puede saber qué está sucediendo aquí?. —Baje rápidamente mis manos al escuchar la voz de Emma detrás de mí. Me

