CAPÍTULO XXII:

1546 Palabras

La noche parecía demasiado tranquila, de esas que te llenan de escalofríos porque si bien la calma reina, esta sólo te presagia problemas, cáos, Natalia se apretó a sí misma entre sus brazos, intentando darse calor, Anskar era frío, incluso si era una simple brisa de noche. Se sentía como la llegada del desastre estuviera demasiado cerca y ella no pudiera ser nada al respecto, por años ha protegido a sus seres queridos de una inminente y cruel realidad, la vida es un cúmulo de experiencias y ella había aprendido de muy mala manera que unos les toca peor que otros, por eso no juzga, ella no puede, ha cometido demasiados pecados para ello, y lo jura, mientras mira al cielo, que si de estos depende la felicidad de sus hijos, cometerá muchos más. —Madre—la voz de Nicholas se oyó baja, como s

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