La media noche llegó, y la luna se alzaba orgullosa, Nicholas aún seguía en la terraza, para entonces solo, tranquilo cuando el sonido de evidente tacón le hizo voltear encontrando a una Amarü en largo y fino vestido de seda blanca, envuelta entre una gruesa manta y el cabello suelto y rebelde alrededor de su rostro, y Nicholas sólo comprobó que ella era hermosa, hermosa y salvaje. —¿Noche difícil?—preguntó y lo que vio le descolocó lo suficiente, Amarü parecía cansada, abatida y demasiado triste, como si todo fuera demasiado y entonces pensó, ¿también es así?, ella también puede verse de esa forma, como si el respirar fuera demasiado. Con una tranquilidad y paciencia vertiginosa Nicholas respiró hondo antes de abrir los brazos en dirección a esta, Amarü le miró como si estuviera loco, i

