CAP. 19 – EL DESPERTAR DE LIDIA La relación con Diego se robustece. Él no celebra este cambio como un triunfo personal, porque no es suyo, es de Lidia. Solo la asiste en el proceso, permitiendo que se descubra, acepte, reconstruya. Y en cada minuto juntos, en cada diálogo pausado, en cada roce discreto que comparten lejos de los ojos de Miguel, Lidia comienza a sentir que su vida no se reduce solo a lo que debe proteger, sino también por lo que al fin puede permitirse amar. Es tranquila la noche en Mogna. En su casa, Lidia se mira en el antiguo espejo de la sala, un objeto que durante años ha inadvertido, como si evitar su reflejo fuera una forma de huir de sí misma. Pero hoy, no quita la vista. Las tenues luces dibujan el contorno de su fisonomía, el nervio en su mirada, la firmeza e

