Capitulo 52

1864 Palabras

Aria Valli ​El despertador no tuvo que sonar. Mis ojos se abrieron a las cinco de la mañana, puntuales, sintonizados con un ritmo biológico que mi cuerpo no había olvidado a pesar de los meses de seda, desayunos tardíos y vigilancias asfixiantes. La habitación estaba sumida en una penumbra azulada, esa hora incierta donde el mundo de las sombras todavía no ha cedido paso a la luz. A mi lado, el peso de Dominic era una constante física, una montaña de calor y respiración acompasada que normalmente me habría incitado a acurrucarme contra su espalda. Pero hoy no. Hoy, ese calor se sentía como una marca, y su respiración como el metrónomo de mi cautiverio. ​Me deslicé fuera de las sábanas con la agilidad de una sombra. No miré atrás. Sabía que si lo hacía, si veía su rostro relajado por el s

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR