39.

749 Palabras

39. Decir que estaba mejor en mi propia casa era esperar mucho, la verdad. Porque desde que me eché en mi propia cama, que llevaba semanas y semanas con las mismas sábanas, y tenía un mal olor, tenía siempre los mismos sueños. Siempre empezaba con Robert besándome muy apasionadamente, pero poco a poco la imagen dulce y sensual pasaba a ser de pesadilla, no miento cuando digo que empezaba a creer que lo mejor que podía haberme pasado era que Robert me haya matado, sí, mil veces era mejor, pero ese instinto tan primario que tenemos enraizado en nuestro Adn, me obligaba a huir del peligro, a refugiarme de él, pero ¿qué podría librarme del infierno que vivía y revivía cuando me quedaba irremediablemente dormida? No había nada ni nadie que pudiera salvarme, solo yo podía hacer algo, pero care

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