❥ 3

1462 Palabras
UNA SEMANA Y DOS DÍAS DESPUÉS... Marzo 15, Lunes. Sé que había dicho querer conocer a nuevas personas pero también recuerdo haber dicho querer tiempo, y eso último pareció haberlo omitido Kiara. Tanto que en tan solo unos dias me consiguio mi primera cita a ciegas. Para ser precisas, un dia fue lo que le tomó exactamente. Ya que el domingo de la misma semana que nos reunimos, ella llego a mi apartamento inesperadamente con esa gran sorpresa. Por supuesto que primero lo rechace, no quería involucrarme en esas cosas, sobre todo con tipos que ni siquiera nunca en mi vida habia visto pero, después de tantas insistencias de su parte me di cuenta que al comenzar una relación o una amistad, antes de todo ese proceso. Todos primero llegamos a ser desconocidos. Así fue como termine aceptando, me deje llevar y la deje hacer lo que quisiera. Mala idea. Ahora me encuentro en mi tercera cita después de haber tenido mi segunda hace dos días atrás. Su mano se desliza hasta llegar a la curva de mi trasero. Incluso se inclina en mi dirección. Sus intenciones siendo tan obvias y asquerosas... Suelto una risita forzada mientras giro mi rostro, dejando que sus labios choquen contra la piel de mi mejilla, por qué ni loca voy a dejar que me bese. Prefiero dejarlo seguir creyendo que intento hacerme la dificil o la anticuada chica que no besa en la primera cita. Cuando realmente solo lo estoy rechazando discreta y cortésmente, así como las otras ocasiones dentro del restaurante con sus intentos de coqueteo barato y s****l. Este es justo el momento en que comienzo arrepentirme y ha preguntarme porque rayos acepte venir a esta repentina cita.  Ni siquiera Kiara tenía planeado hacerme salir a conocer alguien la noche de hoy. Todo fue tan inesperado que incluso ella se sorprendió el recibir la llamada de un amigo de su primo quien tenía otro amigo y que justamente quería salir conmigo hace ya tiempo. Carlo, así se llama el amigo del amigo del primo de Kiara, el chico de estos momentos. —Nos vemos —Digo una vez un auto n***o bonito se estaciona frente a nosotros. Como puedo, logró esta vez alejarme de él y sus sucias manos, las cuales solo han estado intentando sobrepasar su límite.  —Esta bien, pero podrías darme tu nu... —Claro, yo te contacto —Le cortó.  Subo al auto sin darle mucho tiempo de decir algo más. No pienso darle mi numero de celular y tampoco mi dirección. Lo que menos quiero es que después ese chico llegue a invadir mi espacio personal o crea que entre nosotros puede haber algo más. Y tal vez pudo hacer sucedido, no lo voy a negar, sin embargo lo arruino al momento de invitarme discretamente ir a su apartamento y por supuesto, haber acariciado mi muslo sin mi consentimiento. Definitivamente de las tres citas él ha sido el peor.  Arriba del auto me encuentro con una sonriente Kiara que va perdiendo su animada actitud al momento de ver mi amargada cara.  —Arranca —Pido.  — ¿Tan malo fue? —Alza las cejas sorprendida.  ¿Malo? Haber dicho que fue el peor es poco. Incluso la primera cita que tuve con un doctor fue mucho mejor. Pese el haberme hecho esperar por él y que se haya tenido que ir por una urgencia médica a los treinta minutos.  Con esa cita concluí que nunca podría ser novia de un doctor, médico o enfermero. Ellos siempre están muy ocupados y metidos en el hospital. Y con Carlo, he concluido que definitivamente él no es mi tipo.  Mi silencio y expresión es suficiente para responder a su pregunta por el momento, así que ella termina asintiendo y poniendo el auto en marcha sin decir nada. Aunque no tarda en volver hablar. Después de todo, ella no se puede quedar con la duda ni siquiera por unos segundos. —Del uno al diez ¿qué tan malo fue?  —Diez —Respondo sin dudar.  — ¿Así de malo? —Frunció su entrecejo —. No lo puedo creer, se ve un buen tipo.  —No te guies por la portada —Canturreo. Soy experta en ello y no pienso caer por segunda ocasión. —Bien, entonces el chico callado parece estar en primer lugar. Asiento del todo en acuerdo, porque aunque lo hayamos nombrado por aquel nombre, en realidad el chico si hablo. No mucho pero si lo necesario. Y cuando digo lo necesario es porque así lo fue.  Solo pude escuchar su voz al presentarse, pedir un café y rebana de pastel, y por supuesto al despedirse. Déjenme decir que esa fue la primera cita que tuve en la que no necesariamente tuvimos que hablar del otro, incluso sentí el silencio agradable entre nosotros aunque ni nos hayamos conocido del todo.  Lo que fue agradable. Lastimosamente él fue muy claro al final, primeramente en disculparse por haber estado involucrada en esa cita, segundo por haberme hecho perder el tiempo y por último en desearme buena suerte para encontrar a la persona perfecta.  Ahi me dejo muy en claro que nosotros no nos volveríamos a encontrar y no estaba para nada interesado en mi. Por ello también termine agradeciendo en dedicarme de su tiempo y deseando lo mismo. En fin, el chico no se portó mal educado conmigo, si callado, pero no irrespetuoso. Suspiro mientras apoyo mi cabeza sobre la ventana.  Como sea, tampoco hubiese soportado estar en una relación tan silenciosa. —Matt, se llama Matt —Musitó corrigiendo el cómo lo nombró. Ese chico por supuesto tendrá su propia historia y con lastima no podrá ser entrelazada con la mía. *** UNOS DÍAS DESPUÉS... Marzo 20, Sábado. —No lo sé, Kiara —Murmuro mientras me adentro a la cocina con ella pisando mis talones. —Por favor, solo seremos tu y yo, lo prometo.  La miró por encima de mi hombro con una ceja alzada. No creyendo del todo en ello, después de todo hace algunas horas me estaba contando que un chico le pedía salir la noche de hoy. Justo ir a un club, el mismo que ella se encuentra intentando hacerme ir. —Estoy completamente segura que mientes, hace poco te veías feliz contándome de ese chico y lo insistente que estaba con invitarte... —Olvidalo —Revolotea su mano mientras fruncía su entrecejo —. Me invita y luego me desinvita ¿Y sabes cual es la razón? ¡Otra chica!  Mi expresión pasa a ser una inevitable sorpresa.  He escuchado del chico, no tienen poco de estar hablando, de hecho comenzaron a enviarse mensajes, hacer llamadas e incluso reunirse en muy pero muy pocas ocasiones antes de la pandemia. Lo conoció gracias a su hermano, ya que fueron compañeros en la universidad. Por lo que tengo entendido no son amigos, pero él es hermano de una chica con la que Kevin estuvo saliendo por un tiempo. Su reencuentro con ese chico del que aún sigo desconociendo su nombre, fue en una ocasión donde Kevin y Kiara estuvieron en el centro comercial. Ahí es donde Kiara y él se conocieron, luego tuvieron otro encuentro y quien reconoció al otro también fue el chico. — ¿Esos son celos? —La miró divertida. — ¿Que? ¡No! —Molesta se sienta en un taburete —. Digo, si, obvio estoy molesta porque me ha cancelado por otra chica, pero no porque esté celosa. Que cosas dices. —Solo lo que veo —Me encojo de hombros —. Como sea ¿te dijo quien era esa chica por la que te cambio?  Resopla. — ¿Enserio crees que le pregunte sobre ella? Por supuesto que no, lo mande al diablo.  —Ahora entiendo porque tu celular no ha dejado de timbrar —Murmuró divertida —. Esta bien, me has dado una buena razón para querer salir.  — ¿En serio? —Me mira esperanzada.  —Por supuesto, pero solo con una condición —Sonrió. — ¿Cual?  —Iremos al club que yo decida, nos divertiremos, tomaras fotos y las subirás a tus redes. Así él podrá darse cuenta que realmente no te ha importada que te haya cancelado y cambiado por otra chica.  — ¡Pero no me ha importado!  —Si, claro —Río.  Por supuesto que le ha importado y molestado demasiado. No puede engañarme, ella está interesada en él y por las insistentes llamadas y mensajes, él también parece estarlo algo de ella. —Una última petición —Alzó un dedo. — ¿Cual? —Rueda sus lindos ojos color miel.  —Quiero saber su nombre.  ¿Como estan? ¿Qué les parece el progreso de la novela? 
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR