Hanny estaba disfrutando de unos días robados que la hacían muy feliz, ella se sentía muy atraído por Paolo. Paolo Carusso no solo era un excelente chef que la consentia y la trataba como a una reina. Sino que Paolo Carusso era un hombre adulto muy guapo y de contextura fuerte y con un cuerpo firme y musculoso. Hanny no perdía tiempo en contemplar al guapo hombre del que ahora era amante. Disfrutaba de nadar con él en el mar y dejarse llevar por las olas. Olas que muchas veces ella hacía arder con las invitaciones que le hacía a Paolo. Para Paolo Carusso lo que vivía con Hanny era fantástico, se sentía joven y un amante extraordinario. No sólo ella lo provocaba, Paolo se sentía con todo el derecho a tocar y a sentír irreverentea su mujer Hanny Ferrer. Parecían dos adolecentes que

