Espera un poco Paolo estaba sentado en la arena frente al mar, lo único que podía ver a lo lejos era las luces de unos barcos, Paolo llevaba dos horas allí ya eran la 1 de la madrugada y él no sentía las fuerzas suficientes para echar al mar la grabación que el abogado tuvo con Eva. La tenía aún en su mano y la sostenía con fuerza, él no quería perder lo último que tendría de su ex esposa Eva. Había escuchado la grabación muchas veces y cada vez que la escuchaba sus ojos lo traicionaban, porque Paolo no quería llorar má, pero cada vez que escuchaba la voz de Eva y la oía llorar tan tristemente, su corazón se rompía en su pecho una vez más y sus ojos dejaban salir su dolor como lluvia bañada de gotas muy amargas. Mirando aquella pequeña tarjeta de memoria Paolo la acercó a

