Viernes El golpe fue limpio. Miller cayó de espaldas con un gruñido contenido mientras Owen soltaba la presión justo antes del impacto total. No había brutalidad innecesaria. Solo técnica. —Otra vez —ordenó Owen, retrocediendo un paso. El gimnasio vibraba con el sonido de respiraciones forzadas y suelas rozando el tatami. Era entrenamiento de combate cercano. Sin armas. Sin distracciones. Miller se incorporó con una sonrisa que no encajaba del todo con la concentración requerida. —Si sigues así me vas a arruinar el viernes. Owen no reaccionó. Ajustó postura. —Concéntrate. Miller atacó de nuevo, esta vez más rápido. Owen bloqueó, giró la muñeca y lo desestabilizó con precisión. Miller volvió al suelo. Risas alrededor. —¿Qué pasa el viernes? —preguntó uno de los hombres desde el b

