Capítulo 3.2

781 Palabras
Recuerdo haber entrado al salón y ver a la mejor amiga de Valentina consolándola, tenía demasiadas preguntas en mi cabeza en ese momento, pero todo se reducía a ver a Valentina llorando con sus brazos cruzados y su mirada perdida, fue entonces cuando me pidió que habláramos en privado, que necesitaba contarme algo, así que salimos de nuestro salón y fuimos a caminar lejos de la gente. Sus ojos me miraban como si creyeran que no me iban a volver a ver más, como si eso que recién estaba iniciando entre los dos ya hubiera llegado a su fin independientemente de lo que yo fuese a decidir, como si lo que me iba a contar fuese tan fuerte que yo nunca iba a poder convivir con ello. Fue entonces cuando se desatascó el nudo que había en su garganta, y se secaba las lágrimas, mientras yo la miraba con preocupación y mis manos en los bolsillos, ella se decidió a hablar: -          Sé que lo que te voy a decir va a acabar con nuestro noviazgo, y sé que nunca me vas a poder ver igual porque me vas a odiar y no querrás saber de mí nunca más, pero tengo que contártelo ahora antes de que otra persona te lo cuente, porque aún en ésta situación quiero tener un poco de dignidad y la decencia de que te enteres de mi boca y no de otra. Antes de conocerte, unos meses atrás, hablaba con un chico de otra ciudad, y él decía querer viajar a verme, pero me pedía que le enviara fotos mías, de todo tipo de fotos, tanto casuales como calientes, y yo por complacerlo lo hice, en repetidas ocasiones. Juan, lo que pasa es que ese tipo es amigo de algunos hombres de éste colegio, y ese cobarde les mandó todas mis fotos, y ahora ellos las están compartiendo a todo el colegio con morbo. No sé por qué hizo eso, no veo cual fue su razón para hacerlo, si hace meses ya no hablábamos, pero el caso fue que lo hizo, lo hizo y ahora yo voy a pagar las consecuencias, ya todo el colegio me vio desnuda, y mis papás ya se enteraron también y me dijeron mil cosas. Sinceramente me quiero morir, no veo motivos para seguir, le fallé a mis padres y de alguna manera te fallé a ti, y destruí por culpa de mi pasado esto tan lindo que estábamos empezando, tu no mereces soportar esto conmigo, así que, si te quieres ir, créeme que lo entenderé totalmente, porque es lo más coherente que podrías hacer. – me decía ella mientras seguían bajando lágrimas por sus mejillas. Dentro de mí no sentía otra cosa más que tristeza, y un extraño sinsabor, porque no sabía cómo sentirme al respecto de todo lo que me estaba contando, quería seguir con ella, pero por supuesto que me iba a incomodar andar de la mano con ella sabiendo que todos nos iban a mirar porque ya sabían y ya habían visto esas fotos, que a cada momento que pasaba se esparcían más. A pesar de ello, lo primero que se me vino a la cabeza es que ella no merecía pasar por ese episodio sola, y que, por el contrario, era allí cuando tenía que estar con ella más que nunca, porque si la dejaba sola aumentarían las posibilidades de un trágico final para esa historia, y yo no quería eso para ella, pues, aunque llevábamos poco tiempo, tenía claro que la quería ver lo mejor posible siempre. Yo no la amaba realmente, durante las noches iba a verme con una vecina que me invitaba a su casa para pasar el rato, pero en el fondo me sentía con la responsabilidad de cuidarla en ese momento, para que todo le resultara más fácil de enfrentar. Y fue entonces cuando empecé a buscar soluciones, y muy rápidamente las encontré, hablé con un par de profesores de los salones donde más se estaban compartiendo las fotos, y muy amablemente me ayudaron a que ese contenido se eliminara de todos los celulares, para que dejase de ser compartido y todo quedara atrás lo más pronto posible. Nunca sentí pena ni lástima por estar a su lado, por el contrario, y como siempre, me daba igual que desde afuera me señalaran por mi proceder, y traté de pasar esos primeros meses siendo feliz con ella, y con el propósito de empezar a serle fiel para poder afirmar que, por primera vez en mi vida, me estaba tomando seriamente una relación, y estaba dejando de ser el mismo cabrón de siempre, a quien no le importaba nadie más que sí mismo. 
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR